Una cinta de aventuras trepidante de un aventurero de los que ya no existen y servida por uno de los mejores directores de todos los tiempos. ¿Alguien da más?

★★★★☆ Muy Buena

Indiana Jones y el Reino de la Calavera de Cristal

Hay un refrán inglés, equivalente a nuestro “hacer una montaña de un granito de arena”, cuya traducción literal sería “hacer una montaña de una topera” (to make a mountain out of a molehill). La primera imagen de la película juega con ese refrán y se burla, me parece, de todos aquellos que han hecho algo parecido en los días previos al estreno.

Digo esto porque si alguien va esperando ver algo único y especial en la historia del cine, una especie de punto y aparte en el género de aventuras, su decepción va a ser mayúscula. “Indiana Jones y el reino de la calavera de cristal” ni es eso ni pretende serlo en ningún momento.

Vuelven George Lucas y Steven Spielberg, 19 años después a contarnos las aventuras de nuestro arqueólogo favorito. Y el paso del tiempo es algo que han tenido tan en cuenta que no sólo se nota en las múltiples referencias a la época en el guión, alguna se la podrían haber ahorrado, sino en la forma de rodar esta nueva entrega.

19 años que han pasado por Harrison Ford con más pena que gloria en lo cinematográfico pero que no son un handicap. El asunto no es si nos creemos al actor en su papel o no. El asunto, la sorpresa agradable, es que en cuanto se pone el sombrero, Harrison ford ES Indiana Jones. Hay que rebuscar en la memoria para encontrar una identificación de este calibre entre un actor y un papel.

Por otra parte, el tema de la edad está bien tratado, el paso del tiempo no sólo se le nota en el exterior sino también en el interior. Indy ha madurado, está más cansado y mira con cierta nostalgia los viejos tiempos. Uno de los ejemplos más claros lo tenemos en el hermosísimo homenaje al desaparecido Denholm Elliott y al ausente Sean Connery.

Pero no sólo han pasado muchos años para el personaje, también han pasado para los cineastas y, tan importante como esto último, para los espectadores. No se puede comparar a un espectador de los años 80 con el espectador de la actualidad y lo mismo se puede decir del cine. De hecho la cinta juega incluso con el factor nostalgia del espectador que vio las anteriores en el cine, al tiempo que trata de amoldarse a los gustos de los que se acercan a una sala por vez primera a ver “una de Indiana Jones”.

Por eso resulta ridículo que algunos se rasguen las vestiduras por la inclusión de efectos digitales en la película. Cierto es que los efectos especiales, digitales o no, son abundantes pero ¿acaso no lo eran en el resto de la saga? Cada una de ellas, en su momento, fue acusada de lo mismo.

Hay quien dice que la excusa argumental, que no revelaré en la crítica pero de la que hablaremos si queréis en los comentarios, es poco creíble o indigna de Indy pero ¿resultaba creíble la historia del arca perdida o las piedras mágicas del templo maldito o el santo grial?

También se acusa a la cinta de referenciar excesivamente películas del pasado o de la propia saga pero es que las aventuras de Indiana Jones siempre han estado llenas de referencias de ese tipo. La clave es que homenajes como el que se le hace a “Cuando ruge la marabunta” (enlace a mi crítica) estén introducidos con gusto y yo creo que así es. Por cierto que Spielberg realiza lo que para mí es una burla sutil y bastante cachonda dirigida a todos los que siguen sin entender el final de “I.A.“.

Todos estos detalles jamás se echarían en cara a otra película. Porque al final, que nadie lo olvide, “Indiana Jones y el reino de la calavera de cristal” es una película. Y es así como debemos juzgarla.

Seamos claros: los 20 primeros minutos le llegan y le sobran a Spielberg para recordarnos que es el mejor director del género de los últimos 30 años (como mínimo). Resulta humillante para sus colegas de profesión la aparente facilidad con la que rueda, con la que crea y resuelve situaciones o con la que nos sube a una montaña rusa de las suyas (el ritmo es espectacular) de la que ya no nos deja bajar hasta el final de la sesión.

Pero no todo iba a ser bueno y temo que ahora tengo que hablar del defecto más importante: el guión. David Koepp, buen guionista e interesante director, firma el guión más flojo de la saga con diferencia. Por primera vez, he visto escenas en una aventura de Indiana Jones que no me creo. Mis temores a que un guión defendido por Lucas fuese malo se han visto confirmados y la pobreza de algunos planteamientos lastra una película que, por lo demás, sigue los patrones y esquemas marcados desde la primera aventura.

No me quiero extender comentando todos los elementos que considero que sobran o los que faltan o los que están desaprovechados pero me gustaría recalcar que pocas veces he visto a la estupenda Cate Blanchett tan desaprovechada. Dicen que John Hurt no quiso aceptar el papel hasta leer el guión pese a estar dirigida por Spielberg. El hecho de que aceptase basándose exclusivamente en el guion me hace dudar si sabe leer o si lo hace acompañado de Jack Daniels.

Pero dejando eso de lado estamos ante un espectáculo tremendo, una reunión de viejos amigos en la que se nota que se lo han pasado pipa rodándo y que consigue que nos lo pasemos pipa con ellos. Una cinta de aventuras trepidante de un aventurero de los que ya no existen y servida por uno de los mejores directores de todos los tiempos. ¿Alguien da más?

publicado por Jeremy Fox el 3 junio, 2008

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