Fast Food Killer puede verse con toda tranquilidad, si es que uno tiene mucho (pero que mucho) tiempo libre y nulas ganas de pensar, en un producto anodino que, por contra, no llega a causar sopor, y que por descontado contará con una segunda entrega

★★☆☆☆ Mediocre

Fast food killer

Originalmente titulada Drive Thru, Fast Food Killer es la primera película codirigida por Brendan Cowles y Shane Kuhn.

Protagonizada por Leighton Meester, Nicholas D’Agosto, Van De La Plante y Larry Joe Campbell entre otros, Fast Food Killer narra la historia de Mckenzie y sus amigos, estudiantes de instituto de estética emo. Tras celebrar una fiesta desmadrada con abundancia de alcohol y drogas, los chicos descubren que una amenaza se cierne sobre ellos gracias a la ouija, si es qu ele hecho de ser destripados a hachazos por Horny el payaso, la mascota de la cadena de hamburgueserías Hella Burger puede considerarse como tal .A medida que se van sucediendo los homicidios, McKenzie descubre que sólo ella puede destapar las claves para detener al criminal.

En la ya típica combinación de cine de terror teenager y la comedia splatter, Fast Food Killer toma un elemento tan sugerente como el de los payasos, el cual nos ha brindado joyas de la caspa como esa maravillosa e inigualable Payasos asesinos del espacio exterior, amén de figurar en el subconsciente colectivo en otros títulos como It o Poltergeist (ese puto payaso me sigue dando grima…), o productos menores como Killjoy o Gacy, el payaso asesino. Y lo que nos queda, porque en breve llegarán (al menos, a Estados Unidos) nuevos títulos como Dead Clowns o la muy esperada 100 tears.

Por contra, Fast Food Killer no es más que un modesto splatter menor, en el que la sombra de Pesadilla en Elm Street planea sobre su historia, tanto por el (supuesto) sentido del humor de su ejecutor, muy en la línea del Freddie Krueger cachondo que pudimos disfrutar a partir de Pesadilla en Elm Street 3: los guerreros del sueño, como por el propio origen del asesino de marras, en una mescolanza de los orígenes de Freddie con Jason Vorhees.

Por el camino, nos encontramos con una película bastante insulsa, que trata de seguir la estela de títulos como la recomendable 2001 maníacos, aunque con muchas menos dosis de hemoglobina y casquería de las esperadas, por lo que Fast Food Killer se acerca más al conato de splatter, que al splatter propiamente dicho. Claramente enfocado al consumo rápido del público adolescente, la película de Brendan Cowles y Shane Kuhn contiene momentos ciertamente entretenidos, pero no dejan de ser un espejismo en un despierto de obviedades.

Así pues, Fast Food Killer puede verse con toda tranquilidad, si es que uno tiene mucho (pero que mucho) tiempo libre y nulas ganas de pensar, en un producto anodino que, por contra, no llega a causar sopor, y que por descontado contará con una segunda entrega.
publicado por Oscar Martínez el 29 mayo, 2008

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