Insulso batiburrillo de moralina para consumo teenager con secuencias de acción bastante poco impresionantes, humor absurdo e inocuos excesos.

★★☆☆☆ Mediocre

Kung Fu Dunk

Dirigida por Chu Yen-Ping y protagonizada por Chou Jay, Chen Bo-lin, Charlene Choi, Chu Yen-ping, James Z. Feng, Eddy Ko, Lichun Lee, Ka-Yan Leung, Ken Lin y Eric Tsang, Kung Fu Dunk está basada en el exitoso manga y anime de Takehiko Inoue Slam Dunk.

La película cuenta la historia de en un joven huérfano estudiante de Kung Fu que, tras ser expulsado de la academia por deshonrar el buen nombre de ésta, se convierte en un exitoso jugador de basketball a manos de un promotor con sueños de grandeza.

En una algo descafeinada mezcla del Shaolin Soccer de Stephen Chow y la serie Campeones, por decir algo, Kung Fu Dunk es una película abiertamente enfocada al público más adolescente.

Con el baloncesto como telón de fondo, Chu Yen-Ping crea una historia de autosuperación, persecución de los sueños, superación de los miedos y trabajo en equipo, todo ello elaborado de un modo muy light, en una película cuyo principal atractivo son las imposibles jugadas a golpe de CGI que desfilan por los diferentes partidos.

Por desgracia, Kung Fu Dunk posee un aire excesivamente inocente, sin esa mala baba tan particular que, guste más o guste menos, suele acompañar a esta creciente vertiente del cine asiático, en una película muy edulcorada y carente de ritmo e incluso en ocasiones de rumbo. El guión de Kung Fu Dunk es altamente irregular, con una introducción excesiva para su corto metraje, un nudo prácticamente inexistente, y un desenlace repleto de excesos, por contra, bastante insustanciales.

Y es que cuando uno ha visto ya una docena de impresionantes mates, la novedad desaparece, y a ésto y el lanzamiento de tiros desde el medio campo se limitan los enfrentamientos deportivos de la película, además de las lógicas artes marciales, cuyas coreografías, si es que se le pueden llamar así, dejan mucho que desear. Como decía, Kung Fu Dunk se explaya sin demasiado criterio en la forja de su particular héroe, el cual debe aprender que de nada sirven sus impresionantes habilidades sin la cooperación de sus compañeros, concepción del trabajo en equipo más que encomiable, pero que curiosamente no queda reflejada en los propios partidos, en los que las individualidades se erigen como máxima para ganar los encuentros.

Así pues, Kung Fu Dunk es un insulso batiburrillo de moralina para consumo teenager con secuencias de acción bastante poco impresionantes, humor absurdo e inocuos excesos, en una película que no sabe en ningún momento hacia dónde quiere dirigirse, cosa que queda más que patente en ese desenlace final completamente pillado por los pelos. Así y todo, la película de Chu Yen-Ping transcurre (a ratos) entretenida si uno no se concentra demasiado en ella, sobretodo en los momentos en los que el actor Eric Tsnag trata de aportar algo de lógica al entramado.

Totalmente prescindible, la verdad.
publicado por Oscar Martínez el 25 mayo, 2008

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