Notable película, repleta de pasajes y matices, que te atrapa sin piedad alguna en un torbellino de emociones a través de unos personajes tan miserables como arrebatadores.

★★★★☆ Muy Buena

Contra la pared

Con Gegen die Wand, su director Faith Akin obtuvo, entre otros muchos galardones, el Oso de Oro a la mejor película el pasado 2005, convirtiéndose en todo un nombre a tener en cuenta en el panorama europeo actual, hecho que posteriormente ha contrastado con la gran acogida de su documental Los sonidos de Estambul y, dos años después, obteniendo la Palma de Oro en Cannes al mejor guión original por Al otro lado.

Protagonizada por Birol Ünel, Sibel Kekilli, Catrin Striebeck, Guven Kiraç, Meltem Cumbul, Cem Akin, Aysel Iscan y Demir Gökgöl, Contra la pared cuenta la historia de Cahit, un turco de 40 años afincado en Hamburgo. Recluido en la planta psiquiátrica de un hospital por haber intentado suicidarse, conocerá a Sibel, de 20 años, que al igual que Cahit es de origen turco aunque haya crecido en Hamburgo. Es guapa y le gusta demasiado vivir para ser una buena musulmana, sintiéndose apresada en el seno de una familia muy creyente y respetuosa con las tradiciones. En un último intento de encontrar su particular libertad, Sibel propondrá a Cahit se case con ella.

Faith Akin se ha convertido, especialmente con sus últimos trabajos, en todo un experto en retratar de un modo directo o indirecto, con mayor o menor intensidad, la situación de la inmigración turca en Alemania, tema candente si lo trasladamos a un nivel global que, en estos últimos tiempos, se ha visto reflejado en títulos como En un mundo libre, El buen nombre o Ghosts, por citar algunos ejemplos al azar.

Por su parte, Contra la pared se encuentra quizá más cerca de ser una sórdida y apasionada historia de amor que de un drama sobre la inmigración, si bien dicha temática es ahondada con puntual reiterancia a lo largo del metraje. Pero, como decía, la película de Faith Akin centra el grueso de su metraje en la relación entre sus dos protagonistas, Cahit y Sibel, y el modo en que un acuerdo de conveniencia puede llevar a las vidas de sus personajes del éxtasis a la miseria más absoluta.

En cuanto a este punto, cabe destacar las interpretaciones de todo el reparto al completo, verdaderamente notables todas ellas, si bien la joven Sibel Kekilli se erige como principal atractivo de la película, pues en ella confluyen todos los conflictos que su director pretende abordar: la inexperiencia de la joven, su inocencia y al mismo tiempo su vitalidad y osadía, son un cóctel explosivo en el que las relaciones sexuales, las drogas, el machismo, la ruptura de los estándares de la familia tradiconal y, todavía más allá, el reflejo de una sociedad sin rumbo, marcarán la evolución de la joven conformando su futura personalidad.

Contra la pared es una película dura, escabrosa en ciertos momentos y extrema en tantos otros, filmada con gran realismo y sin ningún tipo de ínfulas por parte de su director, que refleja por igual las secuencias más descarnadas y las más enternecedoras, concediendo el mismo impacto visual y emocional a una reyerta o una mirada.

Notable película, repleta de pasajes y matices, cuyos ambientes y cultura relativamente underground bien puede dejar indiferente a algunos espectadores, pero que te atrapa sin piedad alguna en un torbellino de emociones a través de unos personajes tan miserables como arrebatadores.
publicado por Oscar Martínez el 24 mayo, 2008

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