Quizás todos ellos se vieran eclipsados por su forma tan sincera y emotiva de expresarse. En el documental le vemos tocar en conciertos donde realmente la gente le vitorea y es que sus canciones, aunque muchas de ellas no estén bien tocadas ni cantadas, tienen algo de especial en sus melodías, a causa seguramente de su manera de echar afuera los sentimientos guardados, con toda la naturalidad del mundo, aporreando la guitarra o el piano si hace falta. La última canción del documental con las letras de crédito, Some things last a long time, es un ejemplo de la emoción que puebla en su interior, escrita por él y Jad Fair, de Half Japanese.
Gran trabajo del director, Jeff Feuerzeig, que con una buena realización y un buen montaje ha sabido mostrar toda esa admiración y ese gran respeto de la gente, con las virtudes y los problemas de una de las personas más increíbles que se hayan podido ver en la gran pantalla. Fue en 1990 cuando decidió hacer una película sobre la vida de Daniel, después de escucharle en la radio a la que llamó desde un hospital mental, donde promocionó uno de sus discos entrevistándose a sí mismo cambiando las voces. Jeff estuvo cuatro años recopilando las cintas de vídeo y cassettes que el mismo Daniel grabó desde que era un crío, llegando a escenificar y a grabar las riñas de su madre, disfrazándose de ella. Cualquier momento le valía para coger la cámara y ponerse a filmar lo que ocurría a su alrededor, algo que recuerda inevitablemente al documental Capturing the Friedmans (2003).
La historia de Daniel es capaz de enganchar a cualquier tipo de público, tanto a los que ya lo conocían como a los que lo ven por primera vez y eso es uno de las grandes aciertos del director. El relato de su vida es emocionante y triste, lleno de fuerza, en el que su experiencia personal con el amor le servirá para componer canciones dirigidas a una chica llamada Laurie Allen, a la que filmó en muchas ocasiones debido a su obsesión por ella, aunque acabó casándose con un trabajador de una funeraria. Aparecen entrevistas de las personas que le han acompañado en su vida explicando los momentos vividos con él, como sus padres, visiblemente emocionados, o sus hermanos; también el manáger que fue despedido por Daniel en un momento importante de su carrera, aunque después volvieron a juntarse. Precisamente, hace más de veinte años que este manager fundó Stress Records para que la gente conociera a Daniel; graba las cintas él mismo y las distribuye, poniéndolas en internet y cogiendo pedidos. Daniel sigue viviendo con sus padres a causa de su enfermedad y sigue componiendo, haciendo conciertos en varios países, y hasta expone sus dibujos en galerías.
Lo mejor: El querer saber más sobre la vida de Daniel Johnston
Lo peor: Que haya descubierto tan tarde este gran documental
