Un film que me ha emocionado especialmente y que creo tiene dentro mucho más de lo que la mayoría de críticos han acertado a ver.

★★★★☆ Muy Buena

Elegy

Elegía: 1. f. Composición poética del género lírico, en que se lamenta la muerte de una persona o cualquier otro caso o acontecimiento digno de ser llorado […].

 “Elegy” está basada en “The dying animal” (El animal moribundo) de Phillip Roth. No he leído la novela original pero su título y el de la película dan muchas pistas sobre el contenido de un film que me ha emocionado especialmente y que creo tiene dentro mucho más de lo que la mayoría de críticos han acertado a ver.

Porque, aunque en principio el guión de Nicholas Meyer nos hable de la relación que se establece entre David Kepesh (Ben Kingsley), profesor universitario y famoso crítico literario, y la joven Consuela Castillo (Penélope Cruz), en realidad la película nos cuenta mucho más.

En primer lugar David Kepesh es el auténtico animal moribundo de esta historia. Moribundo porque es un hombre maduro que se enfrenta a su vejez con inseguridad, con miedo. Su tiempo se acaba y no termina de tener muy claro cómo afrontarlo. Todos estos dilemas morales y vitales nos quedan claros gracias a la estupenda interpretación de Ben Kingsley, a la altura de sus mejores trabajos, capaz de transmitirnos un torrente de sutiles emociones con su mirada o su voz (si escucháis “su voz”, claro).

Él es el protagonista absoluto de la cinta pero tan importante como él son los personajes secundarios que no hacen sino enriquecer el conjunto.

Por un lado tenemos al premiado poeta George O’Hearn, interpretado por un Denis Hopper que va derrochando carisma, que le intenta ayudar en su búsqueda de sí mismo. Cada una de las escenas que tienen juntos y las conversaciones que entablan son dignas de recordar.

Por otro tenemos a Carolyn, interpretada por una siempre estupenda Patricia Clarkson que aquí derrocha presencia y sensualidad a partes iguales en un personaje algo triste pero lleno de una extraña ternura. Si ella es, o no, la única persona que realmente entiende al protagonista es un tema digno de debate. De hecho la película se presta a ser objeto de esas conversaciones que uno tiene al salir del cine y que más de una velada interesante nos han proporcionado (y más de un disgusto).

Peter Sarsgaard interpreta al hijo de Ben Kingsley, con el que tiene una relación que fluctúa entre el odio por el dolor causado en el pasado y la necesidad innata de amar al padre. La evolución de su relación, otro acierto del film es que los personajes y sus relaciones evolucionan, es uno de los puntos fuertes e importantes de “Elegy”.

Sobre todos ellos destaca Penélope Cruz, interpretando a la auténtica catalizadora de toda la historia. Siempre he defendido a esta actriz y hasta ahora no me da motivos para dejar de hacerlo. Es verdad que resulta chocante verla interpretar a una cubana pero en cuanto uno se olvida de eso no hay ningún problema y su interpretación va ganando conforme avanza la película hasta unos últimos minutos realmente notables.

Se ha dicho de “Elegy” que tiene una visión muy masculina, lo que no sería extraño teniendo en cuenta que el autor de la novela y del guión son dos hombres, pero no estoy de acuerdo con esa opinión y de hecho creo que verlo así indica una visión masculina por parte del espectador. En todo caso es un interesante tema para otro de esos debates de los que hablaba antes.

También se le achaca el tener algunas imágenes muy “de anuncio de televisión”. Isabel Coixet está acostumbrada a realizar anuncios así que dudo que las imágenes referidas sean casuales. A fin de cuentas, ¿enamorarse no es parecido a un anuncio? ¿No es realmente milagroso para un hombre maduro el encontrar a alguien como Penélope Cruz? Isabel Coixet refleja esas situaciones mediante imágenes de una perfección estética apabullante. Valga mencionar como ejemplo las situadas en una playa.

No necesito decir mucho más para que os deis cuenta de que la película me ha gustado mucho. No alcanza la perfección de “La vida secreta de las palabras“, su ritmo no es tan perfecto, pero tampoco le anda tan lejos. En “Elegy” no hay nada al azar o sin sentido. Todo termina encajando, incluso algunos momentos que parecen de relleno al principio terminan teniendo su lógica narrativa en unos minutos finales intensos y emotivos que me dejaron con la sensación de haber asistido a una nueva muestra de talento de nuestra mejor directora.

Valoración final: 8,5 sobre 10.

publicado por Jeremy Fox el 15 mayo, 2008

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