Interesante propuesta que retrata a los ídolos de las juventudes venideras: raperos, traficantes… Las semillas de la violencia en el cine, la música y la televisión ofrecen sus primeros frutos.

★★★☆☆ Buena

Alpha Dog

Lo cierto es que a la hora de hacer esta crítica tengo un grave conflicto de intereses: por un lado, hay cosas que me han gustado, y no es que haya cosas que no, pero sí hay cosas que comúnmente no suelen hacerlo pero que en este caso sí lo han hecho.

Menudo lío, ¿no?

Me explicaré: Alpha Dog narra unos acontecimientos sucedidos entre las pandillas de jóvenes traficantes de droga de Los Angeles, en el que Johnny (Emile Hirsch), hijo del traficante Sonny Truelove (Bruce Willis), y su gente raptan al hermano menor de Jake Mazursky (Ben Foster), Zach (Anton Yelchin), como consecuencia de un enfrentamiento nacido a raíz de una deuda.

El joven Zach, de apenas quince años, será escoltado permanentemente por la pandilla de Johnny, en especial por Frankie (Justin Timberlake), con el que acabará estableciendo una gran amistad; pero el verdadero problema surge cuando Johnny y los suyos descubren que ser partícipes de un secuestro puede llegar a ser penado con cadena perpetua, y entonces, surge la duda: ¿dejarán en libertad a su nuevo amigo, con las consecuencias que eso conlleva, o se desharán de él para ocultar las pruebas y así seguir en libertad?

La trama es más que interesante, y está muy bien conducida por un habitualmente mediocre Nick Cassavetes, actor y director que personalmente no termina de convencerme. La historia comienza con una supuesta entrevista (que se irá repitiendo con diferentes personajes a lo largo del metraje) al padre de Johnny, Sonny Truelove, interpretado por un Bruce Willis cumplidor pero que, al igual que Sharon Stone (interpretando a la madre de Zach y madrastra de Jake), no hace sino un papel secundario, del mismo modo que Harry Dean Stanton, uno de esos grandes desconocidos del cine, pero que ha intervenido en películas como Alien, Scape from New York, Paris, Texas, o Una historia verdadera, por citar algunas. Por otro lado, cabe destacar el papelón de Ben Foster, encarnando al hermano del secuestrado Zach, un skin con deudas al que las drogas le han agriado mucho el carácter, haciéndole montar en cólera a la más mínima, para desdicha del pobre desgraciado que se encuentre en aquel momento frente a él.

En definitiva, que nos encontramos ante un secuestro con muy poca tensión, la verdad (a excepción del final, obviamente), en beneficio de las interacciones de los personajes, ya que la inexperiencia de Johnny y su pandilla convierten el secuestro en una fiesta contínua, con drogas, alcohol, chicas, coches y mansiones, que contrasta con la ira del hermano de Zach y el drama vivido por su familia. Y eso es, precisamente, lo que no debería gustarme, pero que en Alpha Dog me convence, al menos, en parte: todos son asquerosamente guapos, todas son asquerosamente guapas, todos son asquerosamente ricos y hacen y tienen lo que quieren sin pegar un palo al agua. ¿Irreal? Puede que sí, puede que no. Pero nadie puede negarme que la vida suele ser injusta, por lo que personalmente no me parece tan poco plausible como dicen algunos. Si no, daos un paseo por el barrio rico de vuestra ciudad, a ver a cuántos feos con caspa, acné, pantalones de pana y conduciendo un 2 caballos veis.

Así que, en resumen, la película me ha agradado bastante, sobretodo porque muestra algo que no es tan descabellado como pretenden algunos: niños ricos que tienen todo el día para matarse en el gimnasio y llenarse el cuerpo de tatuajes, que visten como los raperos que ven en los videoclips con que la televisión les bombardea, y que quieren emular a Tony Montana u otros ídolos de una cultura supuestamente transgresiva. Pero claro, una cosa es verlo en las películas, y otra muy distinta hacerlo en la vida real. La pregunta es: ¿serán capaces de llevar sus actos hasta las últimas consecuencias? Tendréis que verla para saberlo.
publicado por Oscar Martínez el 17 mayo, 2008

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