Aunque es cierto que esta película no tiene un gran virtuosismo visual, contiene la que quizás pueda ser la clave en un film de animación: la capacidad de conmover con una historia bien contada.

★★★★☆ Muy Buena

Horton

Cuando el gran gigante Disney parece estar en crisis -con su jerifalte Michael Eisner más preocupado en rentabilizar los parques temáticos y en vender juguetes que en seguir creando películas y personajes divertidos, tal y como hizo hace años el creador de este imperio, una pequeña productora neoyorquina sorprendió a propios y extraños con "Ice Age", una divertidísima cinta de animación generada por ordenador que logró un considerable éxito, más por el espléndido guión que por las excelencias técnicas -que para eso está la Pixar, fagocitada ya y prostituida por Disney-. Tras la segunda parte de "Ice Age", estos magníficos animadores han vuelto a dar el campanazo con un producto brillante, imaginativo, que nos invita a soñar como niños con un mundo lleno de animalitos divertidos -pero no imbéciles, como le pasaba a las últimas películas de Disney- situaciones rocambolescas, y lo que es más, con un calado didáctico de lo más interesante, invitando a los más pequeños a que piensen en cosas como los universos "paralelos", el valor del respeto a los más pequeños o a los que no piensan igual que nosotros. El punto de partida del film es un magnífico libro infantil del Dr. Seuss, que cuenta las aventuras de un atolondrado elefante que es el único capaz de oir el mundo que existe dentro de una mota de polvo. A partir de entonces, el paquidermo tendrá que convencer al resto de animales de la existencia de esos seres diminutos, casi invisibles.

Contando con Jim Carrey -que recordemos, ya dio vida a "El Grinch", otro de los personajes del Dr. Seuss- para poner la voz al protagonista a "Horton" (y su voz española Luis Posada, uno de los mejores dobladores de nuestro país, y si no ahí quedan las desternillantes interpretaciones de "Mentiroso Compulsivo" o "La máscara") y Steve Carell -el otro cómico de moda en Estados Unidos- para hacerle la réplica como el acalde de la microscópica localidad de Villaquién, este film destila inteligencia con un guión excelente y constantes evoluciones en los personajes, todo un modelo para el camino a seguir en el mundo de la animación. Aunque es cierto que esta película no tiene un gran virtuosismo visual, contiene la que quizás pueda ser la clave en un film de animación: la capacidad de conmover con una historia bien contada, que al final es lo que importa en una película ya sea de animación o personajes reales. ¿Quién dijo que la técnica era lo único que podía evolucionar?

Lo mejor: La inteligencia de un guión que habla sobre la individualidad sin estridencias. Los personajes, ejemplarmnte trasladados del texto original.
Lo peor: Algunos chistes pésimamente traducidos al español.
publicado por Federico Casado Reina el 15 mayo, 2008

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