Parece que el director se haya quedado flipado con esa ultraviolencia, y la muestre a pecho abierto. Lo dicho, un filisteo de mucho cuidado.

★★☆☆☆ Mediocre

Rastro Oculto (Untraceable)

Cuando las nuevas tecnologías cambian la sociedad, muchas son las películas que intentan reflejar desde una postura más o menos moralizante las consecuencias de los cambios de hábitos en la población. Tal es el caso de este film, que aunque está dirigido con pericia por Gregory Hoblit -un curtido artesano de la industria de Hollywood con películas interesantes como "Las dos caras de la Verdad", "Frequency" o "Fracture"- cae en el mayor fariseísmo al criticar por un lado el morbo que provoca la ultraviolencia, tortura y asesinato, y por el otro queda fascinado por un salvaje espectáculo "gore" regodeándose inexplicablemente y cambiando radicalmente el tono de la película cuando aparece. Estructuralmente, no es más que una pelicula más de psicópatas, con una agente del FBI obsesionada con su caso, y que convierte la investigación en algo personal. Quitando el componente cibernético, que intenta mostrar las nuevas tendencias de internet -según los guionistas…- y el peligro que ello tiene (volvemos a la charleta paternalista/moralizante…) no se diferencia mucho de "Copycat", "El coleccionista de huesos" y por supuesto el gran referente, "El Silencio de los corderos".

El problema de "Rastro Oculto", es que es fria, distante, no ofrece ningún estilismo visual y su corrección visual y estética no aporta nada al género, ni por supuesto a la historia del cine, convirtiendo finalmente a esta cinta en un subproducto consumista fácilmente olvidable, más propio de la televisión, que de la gran pantalla. Pero lo peor de la película, aquello que me irrita profundamente, es el "intento" de advertir a la población juvenil -se supone que este es un film generalista, de gran público, palomitas y demás- de los problemas de internet; ahora va a resultar que todos los que manejamos internet tendemos a aislarnos de la sociedad, a ser poco comunicativos, egoístas, morbosos… vamos, unos tarados.

Es como sucedía en "La Red", protagonizada por Sandra Bullock: una cinta de acción y suspense que planteaba cómo los delincuentes campan a sus anchas por internet y los peligros que corremos. Y encima, parece que el director se haya quedado flipado con esa ultraviolencia, y la muestre a pecho abierto. Lo dicho, un filisteo de mucho cuidado.

Lo mejor: El oficio de Hoblit a la hora de armar una película. La decadente (y casi caduca) belleza de Diane Lane.
Lo peor: El innecesario regodeo en el gore, que no termina de encajar en este film políticamente y moralmente correcto.
publicado por Federico Casado Reina el 15 mayo, 2008

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