Impecable trabajo de montaje -con memorables secuencias de acción-, y arquitectura dramática clásica, sin olvidar la esplendorosa banda sonora de Kilar, al que le teníamos un poco perdida la pista y que subraya a la perfección esa estructura de buen

★★★★☆ Muy Buena

La noche es nuestra

Cuando ya parecía que teníamos a Martin Scorsese como el cronista oficial de todo lo que pasaba en la ciudad de Nueva York desde los setenta hasta la actualidad, resulta que James Gray, casi de puntillas, nos ha regalado un thriller policiaco plagado de buenos recursos, sin renunciar a una estructura narrativa clásica, pero con todos los elementos para convertirse en uno de los grandes títulos contemporáneos de las películas de gángsters en la ciudad del Empire State. Ambientada en los ochenta, cuenta la historia de Bobby Grusinsky Green, aunque todo el mundo le conozca por Bobby Green, escondiendo así su vinculación con el capitán de la policía Joseph Grusinsky -que es su hermano- y Burt Grusinsky, el jefe de polícía más condecorado de Nueva York -que es su padre-. Siendo Bobby el encargado de la discoteca de moda en Brooklyn, donde se traficaba con todo tipo de sustancias desde la marihuana hasta el crack, ser pariente de la policía es todo un problema, aunque cuando las cosas se tuercen ¿a quien elegir, a tus amigos, tu negocio…o tu familia?

Este dilema embarga a un protagonista impecablemente interpretado por Joaquin Phoenix, en uno de los mayores papeles de su carrera, teniendo a su lado a otro brillantísimo Mark Whalberg, maduro tras su nominación al Oscar por "Infiltrados" -precisamente, de Scorsese-. Para mejorar el pulso actoral se incluye a un monumental Robert Duvall, siempre magnífico y una pléyade de secundarios todos ellos bastante bien dirigidos. Preocupado por los gángsters y la situación de la droga en los ochenta, James Gray a vuelto a unir a Phoenix y Whalberg tal y como hizo en "La otra cara del crimen", aunque ahora la ecuación le ha reportado aún mayores resultados.

Impecable trabajo de montaje -con memorables secuencias de acción-, y arquitectura dramática clásica, sin olvidar la esplendorosa banda sonora de Kilar, al que le teníamos un poco perdida la pista y que subraya a la perfección esa estructura de buen cine de toda la vida, sin aspavientos ni florituras visuales propias del videoclip o el mestizo lenguaje televisivo/internauta, pero que no ha perdido ni un ápice de su efectividad emocional para el público. Ese sentimiento de posesión existente en la afirmación "La noche es nuestra", obedece al anagrama que tiene la policía de Nueva York cosido en los uniformes, con el lema "We own the night" (La noche nos pertenece) y también muestra la sólida relación entre todos los miembros de la comunidad pública en la gran manzana, desde el alcalde hasta el último de los funcionarios municipales, entre los que se encuentran la policía, formando todos una gran familia, con las mismas fidelidades o incluso más que las mafias más acérrimas.

Lo mejor: Las geniales interpretaciones de Phoenix, Whalberg y del veterano Duvall. Las intrincadas relaciones familiares entre los personajes.
Lo peor: Ver otra película de mafias.
publicado por Federico Casado Reina el 15 mayo, 2008

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