El director es capaz de recrear un film sin muchas pretensiones, pero que sabe aplicar correctamente las fórmulas adecuadas para llegar al público a que está dirigido, porque “”Mi monstruo y yo””, logra enganchar de principio a fin.

★★★☆☆ Buena

Mi monstruo y yo

De acuerdo, no es un dechado de originalidad, ni siquiera aporta nada al género infantil, puesto que utiliza descaradamente las claves de dos grandes éxitos del cine familiar: "Liberad a Willy" y "E.T.", pero el caso es que el producto funciona -a pesar del tufo patriotero-heroico de las tropas británicas en la Segunda Guerra Mundial. La historia del Monstruo del Lago Ness reinterpretada y narrada por el chaval que encontró el huevo prehistórico donde se hallaba el ser fabuloso -según las tradiciones, un "Caballo de Mar", científicamente más cercano al plesiousario- cuando las tropas británicas intentaban defender la costa escocesa de los ataques navales de los nazis.

Con una estructura argumental muy, muy parecida en su planteamiento a "E.T." -un ser diferente encontrado por un niño, que hace partícipe cada vez a más gente para ayudarle, hasta que se convierte en una leyenda…- la película arranca con buen ritmo, para entrar en una reflexión familiar sobre la guerra y lo que es mejor -y más agudo- sobre la capacidad que tenemos -o creemos tener- en influir a nuestros "hijos", impidiéndoles a veces desarrollarse como deben, quizás por exceso de cariño. Los actores están bien, y quizás Emily Watson debería haber realizado un personaje menos huraño -a lo mejor es que no estoy acostumbarado a que con esa cara tan dulce ejerza de arpía- para haber estado al nivel de todo el plantel. No se le puede pedir más, es un film honesto, correcto y sencillo, que logra conectar en base a un personaje entrañable, divertido y muy bien recreado -probablemente, la mejor recreación de la leyenda del Lago Ness de toda la historia del cine-.

El director, un artesano de películas bien realizadas como "Brigada 49" o el film infantil "Mi perro Skip", donde también se repetían las obsesiones por la Segunda Guerra Mundial, ahora es capaz de recrear un film sin muchas pretensiones, pero que sabe aplicar correctamente las fórmulas adecuadas para llegar al público a que está dirigido, porque "Mi monstruo y yo", logra enganchar de principio a fin.

Lo mejor: La falta de pretensiones de un producto honesto y bien realizado. Los efectos especiales del monstruito, sencillamente perfectos.
Lo peor: ¿Otra película para niños con monstruitos?
publicado por Federico Casado Reina el 15 mayo, 2008

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