Cierto que la vida de un pobre actor europeo no tiene la mitad de glamour que la de uno de Hollywood donde las mieles del éxito son mucho más dulces y truculentas. Vamos que no nos encontramos con un Brad Pitt y una Angelina Jolie haciendo sus actos de caridad, es mucho más íntimo y escondido lejos de los ojos de los compañeros como si la relación no existiera huyendo de puntillas de las habitaciones de los hoteles antes del amanecer.
Un melodrama en toda regla vaya que contra más avanza más lento se hace y más tiempo pasa dentro de la película y lejos de la vida real. El inicio promete mucho, tanto para Stefano como para Laura, sus protagonistas pero según ella se va acomodando al estatus de estrella menos interesante se hace el desarrollo y el personaje arrastrando a todos los demás.
Una lástima que la mitad de la película sea absolutamente decepcionante a pesar de la labor de Luigi Lo Cascio (I Cento Passi) y Sandra Ceccarelli. Pero a pesar de ello resulta interesante como variante temática que acerca el cine actual a la temática del cine clásico de los cincuenta. Anacrónico pero efectivo para aquellos que disfrutan con “el cine dentro del cine”.
