Gene Hackman, interpreta al mejor especialista en vigilancia y sistemas de seguridad del país. Se trata de un hombre receloso de su intimidad, su personalidad reservada y su astucia le será indispensable para su trabajo como espía. Hackman nos regala una actuación formidable por su realismo; percibo a ese hombre solitario y temeroso de establecer una pareja estable que conozca sus secretos. Por ello se escuda en su trabajo espiando vidas ajenas para olvidarse de la suya propia. Este espía solitario tiene un encargo de parte de un magnate que le contrata para que escuche las conversaciones que mantiene su joven esposa con un empleado de la empresa. Parece un trabajo sencillo, un lío amoroso, por ello la conversación que graba parece carecer de interés. Craso error, con el paso de los minutos y de la mano del protagonista nos iremos dando cuenta que el banal diálogo esconde un significado no exento de interés.
Coppola, en una época en estado de gracia, escribe un guión coherente y que va a más en una trama en la que todo parece más complicado de lo que parece. La parte final no defrauda y acaba siendo sorprendente; con una simple conversación se obtiene, con talento y gracia, un clima de suspense espléndido.
Lo mejor: El suspense.
Lo peor: Se podría haber obtenido más de algunos personajes.
