¿Podrá el dúo dinámico desentrañar el misterio y recuperar el Batmóvil? Permanezcan en sintonía para seguir las excitantes aventuras de Adam, el vejete enmascarado y Burt, el gordinflas maravilla. ¡Aquí, a la misma batihora y en el mismo baticanal!

★★★★☆ Muy Buena

Regreso a la Baticueva: las desventuras de Adam y Burt

Batman está en su hora más oscura, Christopher Nolan ha recuperado el look lóbrego que adquirió el personaje a mediados de los 80 por obra y gracia de Frank Miller, e incluso ha otorgado a ciertas escenas de su película, Batman Begins, un toque terrorífico. Aunque las opiniones acerca de la obra de Nolan aún están divididas, el éxito en taquilla ha propiciado una secuela que en breve llegará a nuestras pantallas y que promete ser más funesta y sombría si cabe que su predecesora. Todo buen bat-friki está esperando en candeletas a ese Joker, interpretado por Heath Ledger (Bob Kane lo tenga en su gloria), pasado de vueltas y más loco que una cabra encerrada en un garaje, que promete hacernos olvidar al bueno de Jack Nicholson. Muy lejos queda ya la irrisoria visión que tuvo del personaje Joel Schumacher, aquella extraña mezcolanza de Heavy Metal, Pacha de Ibiza, día del orgullo gay y mundo circense, que se cargó en un pis-pas una de las franquicias más rentables de Hollywood (el porqué han dejado que este mindundi siga dirigiendo es un misterio). Queda más lejos todavía la popular serie de los sesenta, uno de aquellos iconos pop que logró trascender la barrera de la pequeña pantalla y se convirtió para toda una generación de fans en la verdadera imagen del cruzado enmascarado (Si Christopher Lee es Drácula, Adam West es Batman, ¡no lo duden!). Una imagen colorista, desmitificadora, divertida y exenta de cualquier profundidad, que cabría revivir antes que el negro manto de la noche cubra por completo ciudad Gótica…

Adam West y Burt Ward reciben misteriosas invitaciones a un evento nocturno en el Museo Histórico del Automóvil. Una vez allí se enteran de que uno de los coches en exhibición es el legendario Batmóvil que utilizaban en la serie Batman de los años 60 y que ambos protagonizaban. Tras un corte de luz, el Batmóvil desaparece, y diversas pistas llegan a las manos de Adam y Burt. ¿Podrá el dúo dinámico desentrañar el misterio y recuperar el Batmóvil? Permanezcan en sintonía para seguir las excitantes aventuras de Adam, el vejete enmascarado y Burt, el gordinflas maravilla. ¡Aquí, a la misma batihora y en el mismo baticanal!

Casi cuarenta años después de que se cancelara la serie, Adam West y Burt Ward vuelven a la carga para demostrarnos una vez más que nunca llegarán a ser buenos actores (¡harto probable!), pero que juntos tienen química, y eso ni se enseña ni se aprende. Puede que uno haya comido demasiadas hamburguesas y el otro esté viejo y canoso, pero esa afinidad que los dos muestran delante la cámara no ha envejecido ni un día y goza de la misma buena salud que siempre (y esto os lo dice alguien que no es un acérrimo seguidor de la serie). Aunque Adam ha hecho de la batnostalgia su medio de vida y esto parece una mera excusa para seguir mamando de la teta, al espectador se le disipa cualquier duda que tenga sobre el filme en cuanto salen los títulos de crédito, porque el resultado es realmente tremebundo desde el primer minuto.

La trama se divide en dos partes, por un lado seguimos las pesquisas de los protagonistas en su búsqueda del Batmóvil, todo ello pasado por la batidora (¿pillan el juego de palabras?) de la estética kitsch de la serie de los 60. ¿En qué se traduce esto? Pues en las típicas cortinillas entre escena y escena, la sobreimpresión de onomatopeyas, la voz en off y las continuas elipsis. La acción también copia la estructura narrativa de aquellos episodios, así que volveremos a encontrarnos con la ya clásica pelea en la guarida del villano, o la mítica escena en que nuestros héroes quedan atrapados por una trampa mortal de la que no hay escapatoria posible (¿o tal vez sí?). Adam West también se soltará la melena y se pegará unos bailoteos con unos movimientos que solo un superhéroe hortera puede hacer, algo a lo que él cariñosamente se refiere como el Batusi y con lo que mejor no hacer broma. En manos de un imitador inexperto podría significar la expulsión inmediata de la discoteca o en el peor de los casos, la muerte (se rumorea que fue la auténtica causa de defunción del propio Bruce Lee).

La segunda parte del filme narra mediante una serie de flashbacks el ascenso y la caída del show televisivo, desde el mismo instante de su creación hasta el día de su cancelación, a través de todo tipo de anécdotas y trapos sucios; los múltiples accidentes de rodaje de Burt, las correrías sexuales de Adam, las quejas de la Legión Católica de la Decencia por el excesivo tamaño del paquete de Burt, los rumores sobre el posible homoerotismo de la serie, las frecuentes peleas entre los protagonistas y otros cotilleos.

Este divertido ejercicio metalingüístico es un excelente homenaje a la popular serie, donde el ritmo y el humor no decaen en ningún instante, y donde abundan cameos y guiños suficientes como para satisfacer al fan más exigente. La peli es un simple vehículo de divertimento, pero hecho con mucho amor y respeto, sin que ello impida que haya bromas con un cierto nivel de mala uva. La verdad es que yo me lo he pasado en grande viéndola y he estado con una sonrisa de oreja a oreja durante todo el metraje. Esa sensación de deja vu y ese carisma que desprende la cinta son impagables y de obligado visionado para cualquier mitómano.

La frase: “No veo que hay de extraño e innatural en dos tipos corriendo en mallas y viviendo juntos.”

Lo mejor: Que capta perfectamente el espíritu de la serie.
Lo peor: Las tristes ausencias por fallecimiento (Cesar Romero, Burgess Meredith, Vincent Price y compañía).
publicado por Cecil B. Demente el 12 mayo, 2008

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