Un estreno que confluya con todos estos elementos es ya motivo de cierta expectación.

★★★☆☆ Buena

Imago mortis

Uno de los guionistas de la exitosa Rec participa en este guión junto al Italiano Stefano Bessoni que debuta en cine aunque ya realizara un directo al DVD con la no estrenada en nuestros lares Frammenti Di Scienze, coproducción entre España-Italia con amplia participación de actores de nuestras fronteras. Alberto Amarilla y Álex Angulo vistos en la actualidad en la exitosa fuga de cerebros en compañía de la protagonista de Prime Time Leticia Dolera.

En décadas anteriores en la que dominaban Mario Bava, Dario Argento, Ricardo Fredda el cine italiano barroco en su estilo gótico dominaba los miedos de miles de espectadores. Sus últimos signos de vestigio lo tuvimos en los noventa. Mi Novia Es Un Zombi, Black Waters firmaban el testamento dentro de lo interesante. Los siguientes coletazos de Argento por ejemplo son totalmente infructuosos.

Por eso en unos tiempos donde el terror italiano tiene poco que decir, no se estilan los estilos góticos ni mucho menos el Giallo. Un estreno que confluya con todos estos elementos es ya motivo de cierta expectación. La historia es una leyenda urbana, esa que cuenta que el ojo humano puede albergar sus últimas imágenes en vida antes de una muerte traumática, eso obsesiona hasta la locura a un científico que para demostrar su teoría no duda en asesinar para acto seguido arrancar los ojos de sus victimas. Todo sea por la ciencia. Es en la reconstrucción del siglo XVII donde Imago Mortis plantea sus mejores virtudes. Un comienzo ciertamente esperanzador envuelto de una atmósfera enfermiza gracias a una gran fotografía de diferentes colores que ambienta notablemente esas formas amenazantes, calles nebulosas, que parece que te transportas de nuevo a los 60 u 70. Lo malo es el paso a la actualidad. Entonces se cambia el registro gótico por un filme más modernista influenciado claramente en Tesis con gotas del Giallo de toda la vida.

Con momentos bien llevados aunque otros adolecen de trucos tan cebados como el volumen al máximo de decibelios anunciándote el consabido susto, la dirección se resiente a mitad de metraje con planos a alto ritmo que te hacen perder el hilo a tan interesante guión. La banda sonora no cumple su función siendo poco profunda quitándole la garra necesaria. Sin embargo el final vuelve a recuperar un buen ritmo en algunas muertes bien llevadas dentro de un ejemplar maquillaje y efectos bien conseguidos. Otra baza a su favor es el buen trabajo de Alberto Amarilla no sus secundarios que se encuentran horribles.

Lo mejor: Su principio recupera lo mejor del gótico italiano, el maquillaje y Alberto Amarilla.
Lo peor: Algunos secundarios, Ciertos tópicos, en definitiva decae bastante.
publicado por Andrés Pons el 20 julio, 2009

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