El argumento iluminado y original, el montaje sincopado, el humor esperpéntico, diálogos ágiles y la interpretación de un Leonardo Sbaraglia que cada día me atrae más como actor, convierten a la película en única y diferente.

★★★★☆ Muy Buena

Concursante

Cada cierto tiempo, como en las leyendas que se muestran en las películas ánime japonesas, cuentan los viejos que en el cine español surge una película diferente, refrescante, innovadora, visualmente atractiva y entretenida. Con un poco de suerte, esto no sucede una vez cada 100.000 años, cuando unas cuantas estrellas se alinean, sino que puede llegar a pasar una vez al año, incluso varias en temporadas extrañas.

El año pasado, hubo alguna obra que cayó en gracia a crítica, a público, e incluso a un servidor, como “Siete mesas de billar francés”, o “El laberinto del Fauno”, pero hubo una pequeña película, arriesgada, rodeada por fortificaciones usamericanas, que pasó desapercibida a casi todo el mundo.

Pasado un tiempo, el boca a boca empezó a extenderse y empezaron a llegarme noticias sobre las bonanzas de “Concursante” desde varios puntos. Cuando al fin encontré el momento de verla, lo que se desplegó en la pantalla explicaba perfectamente por qué la gente había empezado a hablar de aquella pequeña joya.

El argumento iluminado y original, el montaje sincopado, el humor esperpéntico, diálogos ágiles y la interpretación de un Leonardo Sbaraglia que cada día me atrae más como actor, convierten a la película en única y diferente.

Rodrigo Cortés, un Orensano (no es por presumir, pero como somos los gallegos…) de 35 tacos, autodidacta en esto de hacer pelis (el que vale, vale), con unos cuantos e interesantes cortos a sus espaldas, es el encargado de currarse el guión y la dirección de esta “rara avis” de visita obligada.

Cortés, de forma irónica, cachonda y ágil, realiza una disección atemorizante, ligeramente tramposa (supongo, soy un absoluto ignorante en materia económica) y cínica de la economía mundial y el papel de los bancos en la sociedad a través del personaje de Martín Circo, un profesor de economía que gana el mayor premio de la televisión en un concurso, iniciando una caída libre y descubriendo que, ser rico, a veces, es demasiado caro.

Martín relata en orden más mental que cronológico, siguiendo las pautas de su memoria, cómo se ve envuelto en una espiral de acontecimientos que escapan a su control, que lo envuelven y lo lanzan en una caída en picado desde su acomodada vida de profesor hasta un sinsentido provocado por un desafortunado golpe de suerte.

El montaje, el ritmo y el caos narrativo va aumentando y engullendo al espectador a medida que el protagonista se va sumiendo en todo el caos que provoca en su vida el premio del concurso, con lo que al final se acaba sintiendo la angustia y la locura que atrapa a Martín.

Tenemos la suerte de haber descubierto al Gondry español (aunque las comparaciones son odiosas), al que hay que seguir la pista con curiosidad. Su última aportación al mundo audiovisual, ha sido el cortometraje “Dirt devil” para Notodofilmfest.com, pero espero que encuentre rápidamente el camino para desarrollar una nueva película.

¡Productores, hagan bien su trabajo y denle pasta a este gallego!

Lo mejor: El original argumento y el tratamiento visual.
Lo peor: Que hacia el final puede llegar a cansar entre tanta locura.
publicado por Heitor Pan el 7 mayo, 2008

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