Como curiosidad, más bien triste, leyendo la base de datos IMDB, me entero de que el protagonista, el muy joven Robert Francis, aquí con tan sólo 24 años, murió al año siguente de un accidente de aeroplano.

★★★☆☆ Buena

Rumbo al oeste (They Rode West)

"Un destacamento del Ejército de Los Estados Unidos sufre un ataque por parte de un solo indio, quien hiere, aparentemente de forma no grave a un capitán, pegándole un flechazo en la pierna. Llevado al fuerte, es intervenido por un matasanos borracho hasta las cejas. Le saca el pedazo de punta de flecha que lleva dentro, de acuerdo, pero también le perfora la femoral. El capitán muere desangrado. Despedido el criminal, que es el tercer doctor impresentable seguido que han tenido los pobres soldados, reciben la visita del cuarto, un joven con una pinta de pijo que no puede con ella. Chocará frontalmente con otro capitán, que trata a patadas a los pobres indios de la reserva, que ya están hasta los "güevos" de los blancos. La lucha será inevitable y solo el doc podrá impedir que haya litros de sangre derramados al ganarse el corazón de los pieles rojas, que han visto en él un hombre honorable".

Entretenido western menor de Phil Karlson, que ya se sabe lo bien que filma las escenas de lucha, aquí sable contra hachas y lanzas, cayendo blancos e indios como moscas de los caballos.

Esto es lo mejor de la película, así como el humor existente, a cargo de un sargento (Roy Roberts) a quien le gusta el whisky más que comer con las manos. La conversación entre él y el nuevo doctor, a cuenta de un presunto dolor de muelas que "según ha oído siempre de sus parientes escoceses" con whisky se quita de inmediato, es francamente divertido, con el simpático sargento enjuagándose la boca con el preciado licor y tragándoselo "sin querer" y, por lo tanto, "no teniendo más remedio que volver a enjugarse la boca". Así hasta tres veces, con el consiguiente estado un poquito beodo del sargento.

Por lo demás, destacable por su claro espíritu pacifista, tomando sin reservas partido por los pieles rojas, aquí los humillados y mal tratados.

En el resto de las cosas, dirección más bien convencional y diálogos sencillos, que a veces resultan redudantes. El final, poco verosímil y facilón.

Un western de serie B, bien planificado, agradable de ver y sencillo de olvidar.
Como curiosidad, más bien triste, comentar que leyendo la base de datos IMDB, me entero de que el protagonista, el muy joven Robert Francis, aqui con tan solo24 años, murió al año siguente de un accidente de aeroplano. Con razón decía yo que no le conocía practicamente de nada, ni siquiera le recordaba en más pelis. Tan solo trabajó, que yo le hubiera visto, en "El motín del Caine" y en "Cuna de héroes", de John Ford. En ambas, supongo, en papeles no demasiado extensos. Muy poco más cine hizo.

Lo mejor: La buena planificación. Es bastante entretenida. La escena del sargento y los lingotazos al whiskie.
Lo peor: Se olvida con cierta facilidad.
publicado por Iñaki Bilbao el 2 mayo, 2008

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