No deja de lado el autor su sello característico en esa violencia seca marca de la casa, su impacto visual sigue siendo una gran arma. Sin duda el autor demuestra su envidiable manejo de la fotografía, música y efectos especiales para crear un mundo de poderosa pesadilla.
En está ocasión brilla por encima de todo el diálogo interior del personaje principal, una tristeza te embarga en el sufrimiento tan descarnado llevado a cabo de forma brillante.
Una de las grandes obras de arte del corto español, que merece ser redescubierta.
Lo mejor: Todo.
Lo peor: No tiene la fama merecida.
