La película, viene precedida por una de las peores campañas de marketing que he visto. Carteles horribles y sinopsis que no se corresponden con la realidad son las armas de las que ha dispuesto el novato Sean Ellis para llegar al público.

★★★☆☆ Buena

Cashback

“Cashback” es un cortometraje convertido en largo que viene precedido por una de las peores campañas de marketing que he visto nunca. Carteles horribles y sinopsis que no se corresponden en absoluto con la realidad son las armas de las que ha dispuesto esta obra del novato Sean Ellis para llegar al público. Menos mal que, en este caso, el boca a boca y la buena acogida en algunos festivales ha decidido a bastante gente para pagar los 7 eurazos de la entrada, porque si no hubiera durado en cartelera lo mismo que una alabanza a Zapatitos en Telemadrid.

Así que, superando el terror hacia el póster promocional, donde se muestra a una mujer en tetas en mitad de un supermercado, he ido a ver la película y lo que me he encontrado es una mezcla de géneros bastante variopinta, un argumento con buenas bases pero demasiado estirado, a mi juicio, y un ramillete de actores jóvenes muy resultones.

El argumento: un chaval sufre insomnio por culpa de haber roto con su novia, así que, mientras intenta aprovechar ese tiempo extra de vida trabajando en un supermercado en el turno de noche, se da cuenta de que es capaz de detener el tiempo a voluntad. Así, aprovecha para admirar la belleza a su alrededor y alimentar su espíritu de pintor y para reflexionar en como evoluciona la vida a su alrededor, con el aliciente de estar rodeado de personajes bastante variopintos.

Ah, sí, durante unos diez minutos de la película (que dura algo más de hora y media), se cuenta como el protagonista, admirador absoluto de la belleza femenina (y quién no), puede, en esos periodos de tiempo congelado, desnudar a las chicas que se encuentra para dibujarlas en su cuaderno. Pero parece que esto es lo único que ha llamado la atención a una gran parte de los críticos que he leído, así como al lumbreras al que encargaron el cartel.

Lo cierto es que, a pesar de la anécdota, la película discurre en un pausado ritmo de película independiente, con algún deje hacia la tragicomedia romántica y muchos gags que se aproximan de forma asombrosa hacia un humor bastante español y muy poco británico, del estilo friki que podíamos contemplar en películas como “La fiesta”.

Los personajes se dividen claramente entre los dos protagonistas, encarnados por Sean Biggerstaff, conocido por compartir colegio con Harry, Hermione y compañía y Emilia Fox, habitual en papeles victorianos en la televisión británica, que forman la parte racional de la película y el puñado de frikis que ponen la nota delirante y acumulan los momentos más graciosos de la trama, como el salido amigo del prota, los absurdos compañeros de trabajo en el supermercado o el histriónico y prepotente jefe.

Como nota negativa, en algunos momentos, noté demasiado que el film nacía de un corto, ya que hay partes demasiado estiradas para poder llegar a rellenar la hora y media larga de película. Si se hubiese quedado en 15 minutos menos, tampoco hubiese pasado nada.

Lo mejor: Los actores, lo suficientemente heterogéneos para dibujar una película única.
Lo peor: A veces se le nota demasiado haber nacido de un cortometraje.
publicado por Heitor Pan el 29 abril, 2008

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