Nos encontramos en la California de una tierra alternativa donde los Estados Unidos están apunto del colapso social, económico y ecológico. Para solucionar la crisis de carburantes, un científico loco y algo mariposón ha inventado el Fluido Karma, un combustible inagotable y multiusos que también es la droga más molona del mercado (y con la que la mitad de los militares ya van puestos hasta el culo), pero… ¡ay! Resulta que el invento tiene una pega, un pequeño inconveniente, un detalle minúsculo, algo casi sin importancia… ¡¡Altera la natural rotación de la tierra y ha provocado una fisura en el espacio tiempo!! Los encargados de destapar el pastel e intentar salvar el día serán un pintoresco grupo con unos intereses algo ambiguos, de los que destacamos a un forzudo actor de pelis de mamporros, mandobles y aspavientos (interpretado por el Dwayne “The Rock” Johnson que todos tememos) y una maciza actriz especializada en pelis de filigranas sexuales y otras cochinadas (interpretada por la Sarah Michelle Gellar que todos celebramos, ¡tres hurras por esta chica!). Se unen a la fiesta dos hermanos algo pirados (Seann William Scott y Sean William Scott), el conductor de una camioneta de helados repleta de armas (Christopher Lambert, el diablo en persona), Kevin Smith (como lo oyen), Justin Timberlake (no es coña) y la médium enana de Poltergeist (palabrita del niño Jesús).
El argumento es un batiburrillo de espías, contra espías, mafias, chantajes, complots, asesinatos amañados, personajes amnésicos, estrellas porno, politiqueos y reality shows. Un auténtico tour de force narrativo, absurdo y sin parangón, donde la trama se pierde ridículamente en sus entresijos, logrando que exceso tras exceso el espectador se vaya distanciando de lo que está viendo y acabe por perder todo interés (a mitad de la película yo ya me dejé de preguntar porqué coño éste hacía aquello, o porqué el otro hacía lo de más allá). Mención aparte se merece el look de la película, ese envoltorio pedante y artificioso repleto de charlatanería científica, diálogos mongoides, filosofía de todo a un euro y citas bíblicas, un sin fin de gilipolleces puestas al servicio de una peli pretenciosa hasta el paroxismo, donde Kelly se marca una estética pop alucinante, alucinantemente risible. Phillip K. Dick y Andy Warhol se disputan el timón de una nave que acaba por estrellarse contra el duro suelo de la humildad, en un batacazo de los que hacen historia y con un exceso de equipaje considerable (el señor Kelly debe ser de los que se llevan la cubertería de plata hasta para ir de camping). Demasiado marciana, demasiado cool, demasiado tramposa, demasiado esquizofrénica… a este hombre de hojalata cinematográfico le sobra de todo menos corazón. Ya ven, tantos ingredientes para que al final el mejunje resulte de lo más insípido.
Como una cosa no quita la otra, no se puede negar que el tal Kelly sabe filmar. La peli tiene buenas coreografías y algún que otro travelling mágico (hay que ver lo bien que sigue la cámara a los personajes, por ejemplo). Reconozco que soy un flipado y a mí ese momentazo Pixies mientras suena Wave of mutilation me llega, lo que pasa es que este tipo de escenas solo tienen sentido cuando narran un acontecimiento de gran calado en el personaje, y no cuando están puestas porque sí, porque queda bonito. Supongo que el director ha intentado hacer por la ciencia ficción lo mismo que Tarantino por las artes marciales y el cine grindhouse, solo que de una forma petarda y totalmente equivocada. El engendro resultante es un galimatías pedante y autocomplaciente más hinchado que los condones de Action Man, donde todos los implicados hacen lo posible para que no te enteres de nada y pienses “Guau, esta película de flipantejorobollasupermegatransformertroni-culto debe de ser la hostia porque no me estoy coscando una mierda”. Menuda paja mental, amigos.
La frase: “Así termina el mundo. Con un lloriqueo no, con un bum.”
La frase 2: “Los científicos dicen que el futuro será mucho más futurista de lo que habían previsto.”
La frase 3: “¿Y qué hicimos cuando descubrimos la fisura en la cuarta dimensión? Lanzamos monos a través de ella.”
Lo mejor: Algún momento aislado.
Lo peor: Lo pedante y absurdamente enrevesada que es.
