‘Rompiendo las Reglas’ entusiasmará a los espectadores que se sobrexcitan a la mínima de cambio y con una sangre tan caliente como el palo de un churrero

★★☆☆☆ Mediocre

Rompiendo las reglas

¿Para qué quieren un remake de ‘Karate Kid’ si con ‘Rompiendo las Reglas’ tenemos uno de tapadillo?. Así de contundente es mi opinión tras digerir casi dos horas de adolescentes sin un gramo de grasa, bikinis en piscinas de mansiones, rebeldía a base de cates y un par de secuencias de mixed martial arts, algo que muchos buscarán en gimnasios de nuestro país tras semejante subidón.

Lo bueno del film es que no engaña a nadie en cuanto a su promoción de venta: mucha lucha a puño descubierto incrustada en un argumento que sigue el A-B-C de los clásicos leñeros de los 80, con un desarrollo y final tan predecible que no puedes ni mosquearte porque se seguirá repitiendo hasta el fin de los tiempos.

Ya no se trata de que sea mala o buena, es que TODOS sabemos lo que es y a lo que vamos si pagamos la entrada. No hay doble fondo.

Jake (Faris) es un chaval problemático que se muda con su hermano pequeño a Orlando obligado por una madre que cambia más de casa que un teniente de la Guardia Civil. En su nuevo instituto conocerá a Baja (Amber Heard), una chica impresionante, que sin embargo tiene como novio al campeón de mixed martial arts de la ciudad, Ryan (Cam Gigandet), el cual ya conoce de la reputación de Jake a través de internet. Tras una primer paliza, Jake buscará en Jean Roqua (Hounsou) el entrenamiento necesario para batir a Ryan en el torneo anual de ‘Beatdown’.

Fijaros bien: chaval que se muda cada dos por tres, chica rubia ninguneada y novia del camorrista del insti, paliza inicial, entrenador extranjero que aplaca la ira del muchacho, campeonato final. Si señores, parece que hablamos de Daniel San y Miyagi, pero no, esto es ‘Rompiendo las Reglas’, 24 años después de tan tremendo referente.

Con un poquito de internet y nuevas tecnologías por aquí, algo más de insinuaciones sexuales por allá y una estética videoclipera, Jeff Wadlow (’Cry Wolf’) ha preferido no transgredir mucho en el género y mantiene con pulso y ritmo una historia que no sabe a nada nuevo pero que sigue enganchando a determinado público por su simpleza absoluta. Si dejamos a un lado que esto no es cine indie ni de autor ni nada que se asemeje, la pérdida de tiempo no es tanta, y podéis acabar como yo: consumiendo el producto como si fuera una hambuguesa de esas del Ronald Mc algo…

Lo único novedoso que aporta el film es este nuevo sistema de darse de o***s. Hay que partir de la base de que el eterno argumento antes desgranado se ha utilizado para cualquier variente imaginada, y en tiempos más recientes ‘Step Up (bailamos)’ y ‘Stomp the Yard’ lhan usado la fórmula sustituyendo las patadas por baile y coreografías. El problema es que ‘Rompiendo las Reglas’ no tiene tantas escenas de lucha como se intuía y esta forma de combate extremo ya había sido infinitamente mejor mostrada en ‘El Club de la lucha’. Para ser el reclamo único del film, lo ofrecido es más bien escaso.

Un tupido velo para las interpretaciones de los actores. Ahogados en un mar de clichés y frases de parvulario, los personajes ejecutan su función sin salirse de línea: el bueno es muy bueno, el malo muy malo, la cañona está tremenda y el amigo de turno es tonto de remate. Djimoun Hounsou es nuestro profesor atormentado que cambiará al protagonista a base de levantar pesas y Leslie Hope (la inolvidable Teri Bauer de ‘24′) es la madre cansada de tanta desobediencia. Nada nuevo bajo el sol.

Dirigida para una generación que no es la mía, ‘Rompiendo las Reglas’ entusiasmará a los espectadores que se sobrexcitan a la mínima de cambio y con una sangre tan caliente como el palo de un churrero. Esos ya habrán memorizado los golpes para intercambiarlos en alguna discoteca.

A mi ya me impresionó cuando era un chaval, ahora puedo tolerarla en mi casa y con posibilidad de darle al pause un par de veces. Poco más.

publicado por Bloody Will el 20 abril, 2008

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