Al igual que hizo en la pequeña obra maestra “”Smoke””, retrata magistralmente sentimientos humanos de forma sutil, convirtiendo a sus dos personajes centrales en seres entrañables, desunidos por distancias geométricas y secretos malentendidos.

★★★☆☆ Buena

Mil años de oración

"El Sr. Shi, un viudo de Pekín, va a visitar a su única hija, Yilan, a los EE.UU. Yilan se acaba de divorciar y él quiere ayudarle a recuperarse del trauma. El Sr. Shi está decidido a que Yilan recupere su matrimonio y rehaga su vida, pero su hija termina evitándole cuando él se empeña en conocer las causas del divorcio. Desconcertado, el Sr. Shi se aventura en la ciudad y conoce a Madam, una señora mayor que huyó de la Revolución Iraní. Ambos inician una breve amistad que finaliza cuando el hijo de Madam la envía a un asilo. Enfrentado tanto a las revelaciones de Madam como a la confrontación con Yilan, algo para lo que el Sr. Shi no estaba preparado, acabará por aceptar las cosas tal y como son, llegando a comprender, aunque sea un poco, a Yilan".

Delicado film de Wayne Wang, por fin estrenado desde su estreno en el Festival de Cine Internacional de Donostia (San Sebastián), donde tuve ocasión de verla. 
Al igual que hizo en la pequeña obra maestra "Smoke", retrata magistralmente sentimientos humanos de forma sutil, convirtiendo a sus dos personajes centrales en seres entrañables, desunidos no solo por la gran distancia kilométrica existente entre ellos, sino por secretos, malentendidos, desconfianzas e incomunicación.
Wang adapta de forma sobresaliente la estupenda y exitosa novela de Yiyun Li, logrando conmovernos con pocos mimbres, pero bien expuestos.
Diálogos cortos y concisos, perfectas interpretaciones, y una puesta en escena muy destacable en su dirección artística, con esos implacables decorados de las frías casas que conforman la geométrica urbanización donde vive la hija.

Y, a pesar de que es un verdadero drama, el humor destaca en momentos importantes, sencillos retazos cotidianos donde fluye la humana y positiva filosofía vital del padre, como cuando una pareja de mormones le visitan y pretenden convertirle.
Buena película, que es muy posible que gane algún premio de los importantes, porqué no la Concha. A los críticos les ha gustado mucho. Habrá que esperar dos horas para saberlo.

Lo mejor: Su sutil dirección. Henry O.
Lo peor: Su ritmo, que es el adecuado, pero que a los espectadores más jóvenes puede parecer lentísimo.
publicado por Iñaki Bilbao el 19 abril, 2008

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