La saga Corbacho-Cruz continúa con buen pie aunque sea gracias a unos cobardes.

★★★★☆ Muy Buena

Cobardes

Creo que es de los mejores títulos que se le ha puesto a una película. Refleja sin ningún tipo de duda, lo que son esos seres cuyo único objetivo es jorobar la vida de los demás, porque tienen una vida insulsa y aburrida y necesitan fastidiar las ajenas para sentirse mejores.

Ante esta película que es una de las favoritas a ganar en el Festival de Cine de Málaga, lo cierto es que yo esperaba un valor de reivindicación social muy alto, ya que el cine español siempre quiere llevar este tipo de iniciativas con un valor de crítica muy especial, por lo que parece que es reconocido en nuestras películas. Sin embargo, desde el punto de vista de una persona, que no ha sufrido acoso escolar en la época de los móviles, pero si ese acoso psicológico por ser diferente a los demás y por querer estudiar para sacar buenas notas, que puede hundir con unas míseras palabras a una persona débil.

Esos cobardes están bien retratados en la película, aunque el entorno en el que se mueve el protagonista acosado no resulta del todo creíble. De entrada, la chica guapa del colegio no le importa salir con él y que le vea todo el instituto, cosa que sabemos de sobra que en la vida real, no sucede.

Además añaden una historia paralela con un personaje que se supone que le sirve al niño protagonista de guía y de asesor para superar esa dificultad con los cobardes, que no tiene ningún sentido y despista bastante respecto a la trama principal de la película.

Destacan muchísimo las interpretaciones tanto de Elvira Mínguez, a la que ya descubrieron los directores Corbacho y Cruz en su anterior película, Tapas y un Lluís Homar, que sigue siendo uno de los grandes del cine español, uno de esos actores que captura la pantalla y no puedes apartar tus ojos de sus escenas y de cada uno de sus movimientos, y sobretodo interpreta a la perfección la maldad de su personaje.

Yo creo que tanto Corbacho como Cruz debían haber ido más allá y no quedarse con la sensación light con la que salí yo del cine. Buscar una denuncia más acusada de la gran culpa que tienen los padres de esos cobardes, mirar también que muchas veces los niños no son débiles porque sus padres también lo sean, sino que adoptan esa postura a raíz de esos acosos en el instituto…
En definitiva, haber ahondado más en el tema, aunque en general el mal trago que pretenden general, el espectador se lo lleva y es un buen inicio para poner este gran problema donde se merece.

Hay dos escenas a resaltar que resumen la gran labor como directores y guionistas de Corbacho y Cruz. Una en la que Lluís Homar explica a carcajada limpia y sin pensar en lo más mínimo en lo que está diciendo, como le ponían el mismo mote que su hijo le pone al protagonista a uno de su clase. En ese momento lo entiendes todo. Con esa simple escena y esa manera de reirse. La otra es una conversación de la directora al conserje en el que le explica lo que los padres piensan que es el colegio para sus hijos y la labor de los profesores, comparándola con un parking.

Y no me quiero olvidar que el final es bastante sorprendente, te guste o no te guste. Sorprende mucho. Y que fue un gran detallazo por parte de los directores, pasarse por nuestro cine a presentar su película, ya que decían que era su obligación ya que al igual que los enchufados que la vieron bien sentaditos en el mejor teatro de Málaga, nosotros también hemos pagado nuestra entrada y querían compensarnos. Muchas gracias.
Lo mejor: Lluís Homar y las múltiples escenas que con un sólo diálogo explican el mensaje de la película.
Lo peor: Que no se haya criticado con más rotundidas todos los aspectos del acoso escolar.
publicado por Natalia Eseverri el 10 abril, 2008

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