En ocasiones me preguntaba si tanto enfocar muebles en sitio de a los intérpretes no resultaba ser una campaña camuflada de Ikea.

★☆☆☆☆ Pésima

La soledad

¡El Goya a la mejor película es para la soledad! Esa frase seguramente dejo descolocado a más de uno. Vamos que el filme en cuestión no lo conocía ni el gato, del director un tal Jaime Rosales que anteriormente se hizo cargo de las horas del día que no pienso ver después de ver este engendro del diablo.

De repente sale el tal rosal diciendo que es el inventor de la polivisión, uno se queda a cuadros escuchando la palabrita de marras y preguntándose como medio país que cojones significa eso. Mientras tanto todos los modernillos y críticos gafastas se pajean a gusto afirmando ¡Es el LARS VON TRIER español!

Uno que sediento de ver este nuevo descubrimiento de la ciencia del cine, deseoso de ser testigo del nacimiento de un nuevo genio del celuloide acude para ver la soledad en pleno estado de efervescencia. Pues resulta que la Polivisión es el arte de cortar la pantalla en cuatro saliendo los actores y entrando pisándose las frases unos a otros.

El tipo mete noventa minutos en planos fijos a las paredes de la casa, porque el decorado es un par de pisos y ya esta. En ocasiones me preguntaba si tanto enfocar muebles en sitio de a los intérpretes no resultaba ser una campaña camuflada de IKEA.

¡Pues no! Es que el tipo con dos cojones como dos melones estaba inventando un nuevo concepto de rodaje, es decir ruedo con el culo porque no tengo ni puta idea y después me invento palabras raras para quedar como dios.

Un GOYA a la nulidad absoluta, a la mediocridad latente a cada paso, al aburrimiento, eso es como si cogemos una video cámara y grabamos a nuestros vecinos. Diálogos absurdos, interpretaciones aberrantes de las televisivas Sonia Almarcha vista últimamente en sin tetas no hay paraíso y petra Martínez que actúa asiduamente en herederos.

¿Qué emoción puede dar el visionado de alguien pasar la plancha? Pues eso es la mitad del filme sin aclararte la evolución de los personajes ni contar una historia clara. Todo pasa un poco porque si. Al parecer para el es más importante inventar planos imposibles antes de contar minimamente algo que haga seguir la trama sin dormirte.

La academia al parecer quiso ir de GUAY al premiar semejante aberración. Sin duda el cine español va como va.

Lo mejor de todo que se me olvidaba es que no tiene banda sonora, ¡Nada! Ni una nota de piano. Simplemente inexistente.
Lo mejor: Que terminara.
Lo peor: Todo.
publicado por Andrés Pons el 9 abril, 2008

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