Película entretenida, aunque su metraje se antoja demasiado largo y su historia demasiado obvia; el pretendido empaque de sus personajes se convierte más en un lastre que en una virtud.

★★★☆☆ Buena

21 Black Jack

Basada en el libro de Ben Mezrich Bringing Down the House: The Inside Story of Six M.I.T. Students Who Took Vegas for Millions, 21 Black Jack está protagonizada por Jim Sturgess, Kate Bosworth, Laurence Fishburne, Kevin Spacey, Liza Lapira, Josh Gad y Masi Oka, y supone un cambio de género para su director, Robert Luketic, quien hasta el momento había firmado títulos como Una rubia muy legal o La madre del novio.

La película cuenta la historia de Ben Campbell, un tímido y brillante estudiante del MIT que, debido a la necesidad de pagarse su matriculación en Harvard, encuentra las respuestas que busca jugando a las cartas. Ben es reclutado por un grupo de jóvenes de la universidad que van a Las Vegas a jugar liderados por un profesor de matemáticas, quien ha conseguido averiguar la clave para ganar. Seducido por el dinero y el estilo de vida de Las Vegas, Ben comienza a cruzar los límites.

Larga es la lista de películas cuya temática gira en torno a los juegos de azar, si bien siempre se han distinguido un par de vertientes bastante distanciadas en el género: la versión más intimista y dramática -cuyos ejemplos más recientes serían Lucky you o la genial The cooler-, y su cara más amena y divertida, que básicanente podría resumirse como una lucha del individuo contra el sistema, y que sin duda tiene como referente más cercano títulos como la trilogía de Oceans o Lock & Stock.

Por su parte, 21 Black Jack parece apostar por ambas premisas, las cuales, a pesar de no monopolizar la película de Robert Luketic, sí que tornan su grado de relevancia en las dos mitades en las que el film se divide. De este modo, la primera parte de 21 Black jack se centra en el aprendizaje y fulminante ascenso a la gloria del juego de sus personajes, con todas las correrías, excesos y trapicheos que eso conlleva, mientras que su tramo final, a pesar de no abandonar en ningún momento su premisa de entertainment y el consecuente asalto final a la banca, retrata con relativo acierto la seducción del lujo y el dinero, la perversión a través del poder a la que se ve sometido el personaje interpretado por Jim Sturgess y que le lleva a desafiar a su propio maestro.

Por otro lado, Robert Luketic trata de dotar de cierta profundidad y consistencia a todo el entorno de su protagonista, aportando un especial énfasis tanto a la degradación de la relación entre Ben y sus antiguos amigos, la inevitable historia de amor con Jill, la relación de amor/odio entre éste y su maestro, y el cambio de orden en los cimientos de Las Vegas, encarnada en un Laurence Fishburne que, por otro lado, se antoja como una versión muy simplificada de Alec Baldwin en The cooler.

Por desgracia, este pretendido empaque se basa en una serie de clichés que no aportan absolutamente nada nuevo a una historia ya conocida y previsible, convirtiéndose más en un lastre que en un beneficio, sobretodo a consecuencia de las dos horas de duración que alcanza la película, por lo que 21 Black Jack, a pesar de que transcurre entretenida, apenas sí sorprende al espectador, aunque tampoco llega a aburrirlo.

Entretenida, aunque su metraje se antoja demasiado largo y su historia demasiado obvia.
publicado por Oscar Martínez el 9 abril, 2008

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