Sean Ellis construye bajo los estándares de la comedia romántica una deliciosa mezcla de belleza plástica y lírica, drama adolescente y humor zafio. Una verdadera sorpresa.

★★★★☆ Muy Buena

Cashback

Escrita y dirigida por Sean Ellis, el cual se basa en su propio cortometraje homónimo que optara al Óscar en el año 2006, Cashback ha sido interpretada por Sean Biggerstaff, Emilia Fox, Shaun Evans, Michelle Ryan y Stuart Goodwin, y ccuenta la historia de Ben Willis, estudiante de Bellas Artes, quien sufre de insomnio como consecuencia del abandono de su novia, Suzy. Para hacer más llevadera la vigilia, empieza a trabajar en el turno de noche del supermercado del barrio. Aquí conoce a gente de lo más variopinta que ha desarrollado su propia manera de hacer frente al aburrimiento de un turno de ocho horas. Ben se imagina a sí mismo parando el tiempo; de esta manera, es capaz de apreciar la belleza de un mundo congelado con la gente dentro, especialmente con Sharon, la cajera callada que quizás guarde el secreto para resolver el problema del insomnio de Ben.

Grata sorpresa resulta ser Cashback, título del 2006 que llega este mismo fin de semana a nuestras carteleras en un absoluto anonimato, y es que la película de Sean Ellis se erige como una efectiva mescolanza de drama intimista, comedia romántica y cine de autor, géneros que oscilan a lo largo de su metraje con deliciosa fluidez.

Sin duda alguna, el principal atractivo de Cashback reside en los pensamientos y reflexiones de su protagonista, interpretado con solvencia por Sean Biggerstaff, cuya voz en off derrocha un sorprendente lirismo en su constante introspección tanto de las dudas existenciales del germen del artista -sin caer en la pretensión, cosa que siempre es de agradecer-, como convirtiendo con armoniosa soltura la desnudez femenina en objeto de admiración, más que de deseo.

Dicho guión se encuentra fuertemente respaldado por una fotografía magnífica, tanto en las secuencias en las que su protagonista congela el tiempo (al igual que Ewan McGregor en Big Fish), como en unas transiciones simplemente extraordinarias, logrando crear un fuerte vínculo con la idílica y romántica -en fin, artística- visión del mundo de su protagonista; la exaltación de la belleza, la búsqueda de los sueños, el amor y el desamor, el éxtasis y la miseria tienen cabida en Cashback, del mismo modo que el humor más zafio como contrapartida mundanal, encarnado en unos divertidos compañeros de trabajo ajenos a la belleza que les rodea.

Por otro lado, uno no puede negar que Cashback se construye en base a los arquetipos de la comedia romántica, en una relación entre Ben y Sharon que, por otro lado, no aflora hasta la segunda mitad del metraje, y que a pesar de seguir los estándares del género -secuencia final incluida- logra evadir buena parte de sus clichés al predominar esa atmósfera etérea, casi de ensueño, que impregna a todo el metraje de Sean Ellis. Eso, y una banda sonora magnífica, con temas que van desde el Claro de luna de Beethoven a The power of love de Frankie goes to Hollywood.

Un film, en resumidas cuentas, muy brittish en líneas generales, que encuentra sus principales referentes tanto en Trainspotting -el partido de fútbol, sin ir más lejos- como en American beauty, películas con las que comparte tanto su dualidad tragicómica, como su retrato de los personajes, como su belleza plástica y narrativa.

Muy recomendable (a mi entender).
publicado por Oscar Martínez el 8 abril, 2008

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