Una película muy agradable, si bien previsible, pero perfecta para sentirte impactado y emocionado al ver estos dos grandes actores interpretando un drama muy real y cotidiano.

★★★☆☆ Buena

Ahora o nunca

La sencillez se revela en las pequeñas cosas de nuestra vida, bien cuando cuando vivimos momentos y sabemos que nos han marcado, para bien o para mal, o bien cuando nos queda poco tiempo en este mundo.

Y aplicado al cine, esa sencillez se resume en tener un guión medianamente sólido y unos intérpretes de altura. Estas dos características se cumplen en esta película, aunque bien es cierto que le faltan otras como una dirección ejemplar, viniendo de alguien como Rob Reiner.

Las historias con personajes enfermos terminales siempre tienen a favor al público a menos que no se caiga en el patetismo, en el victimismo o en el drama fácil. No es complicado caer en esos pequeños pecados capitales que pueden irritar a los espectadores, por lo que quedan pocas opciones para el tratamiento de este tipo de historias. Y una de ellas es la comedia, la comedia entrañable.

Y quiénes mejores que Nicholson y Freeman para ese cometido. Ambos pesos pesados nos dan una lección de interpretación y también cumplen perfectamente con sus roles de hombre poderoso y desencantado de la vida, así como de hombre humilde y familiar. La iniciativa de uno se convierte en la valentía del otro, y la sabiduria de aquél se vuelve en lección para éste.

Una película muy agradable, si bien previsible, pero perfecta para sentirte impactado y emocionado al ver estos dos grandes actores interpretando un drama muy real y cotidiano.

Lo mejor: El tándem protagonista.
Lo peor: Algunos vergonzosos efectos digitales (véase la escena del paracaídas).
publicado por Israel 'Yojimbo' Nava el 6 abril, 2008

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