Reconozco que me esperaba otra cosa (no se muy bien el qué) y reconozco que no pensaba que me llegara a gustar, no obstante, debo admitir que a la hora de la verdad, y como por arte de magia, me lo pasé como un niño.

★★★☆☆ Buena

Stardust

A ver como les cuento yo la trama… La cosa va de que un pringado que está enchochado perdido por una moza del pueblo, le promete traerle una estrella que cae del cielo para ganarse su amor. Para lograrlo deberá atravesar el muro que separa el mundo real del mundo de ficción (que cosas oiga, fijo que esto en el Diario de Patricia arrasaba). Cuando la encuentra, la estrella caída tiene el físico de una chavala (la Julieta que se zumbaba al DiCaprio),  pero el problema es que además de él, otros también la están buscando, entre ellos una bruja en busca de la juventud eterna (catwoman pero sin el traje guarro) y unos príncipes que se disputan el trono que está a punto de dejar vacante su padre (el Lawrence de Arabia). En su camino, además, se toparan con todo tipo de extraños personajes e incluso un temible pirata (toro salvaje) reconvertido en cazador de rayos. Para que nos entendamos, y a grosso modo, un cuento de hadas de los de toda la vida, para que nos vamos a engañar.

Y el director de todo esto es Matthew Vaughn, al que, en un principio, han encargado la tarea de llevar a la gran pantalla el personaje de Thor (otra de superhéroes, estamos que lo reventamos), que también está detrás del guión, junto con otro, basándose en una novela gráfica de Neil Gaiman (mundialmente conocido, básicamente, por ser el guionista del comic Sandman).

Y una vez visto el resultado parece que el hombre estuviera empeñado en revivir las cintas fantásticas que todos vimos en los años 80: La historia interminable, la princesa prometida, cristal oscuro, dentro del laberinto, Willow… incluso Legend, si mucho me apuran (aunque luego lo negaré todo). Y lo hace en un momento en que el género de lo fantástico empieza a estar un poco más que quemado (y si no que se lo digan a los de New Line, que se han pegado una hostia padre con “la brújula dorada”). Y es que parece que la gente empieza a estar un poco harta de las trilogías fantásticas después del boom de los últimos años (que si los anillos, que si Narnia, que si Eragon, que si Terabithia, que si la dicha brújula dorada, que si Harry Potter, que no es ni trilogía, eso es una maratón…).

Si me lo propusiera les aseguro que podría ponerme a rajar de esta peli cosa mala hasta dejarla por los suelos y, probablemente, en la mayoría de los casos dudo mucho de que me faltara razón. No obstante, confieso que la cinta consiguió camelarme desde bien temprano, me tuvo entretenido y contento durante buena parte de su metraje y al final todos los errores que pueda tener, que los hay, que los hay, se van haciendo cada vez más pequeños a la vez que se agrandan sus virtudes. Y es que estamos ante una película simpática, entrañable y sin demasiadas pretensiones, llena de aventuras, humor, magia, brujas, espadas, fantasmas, piratas y, por supuesto, buenos y malos, que consigue funcionar tanto para un público infantil como para un público más adulto (el verdadero reto en este tipo de producciones), con una gran escena final y un divertidísimo duelo con espadas. Puestos a quitarle cosas, quizás sobra algo de metraje y algunas escenas donde la cosa se pone demasiado ñoña para mi gusto.

Resumiendo: Sorprendentemente recomendable, sin duda. Reconozco que me esperaba otra cosa (no se muy bien el qué) y reconozco que no pensaba que me llegara a gustar, no obstante, debo admitir que a la hora de la verdad, y por arte de magia, me lo pasé como un niño.

Lo mejor: ¡Encontrar una cinta de fantasía que no sea una trilogía!
Lo peor: En ocasiones se pone demasiado ñoña.
publicado por Jefe Dreyfus el 4 abril, 2008

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