Recoge el testigo tanto de las películas de René Laloux como Planeta salvaje o Los amos del tiempo como de esa estética ochentera de Heavy Metal reclicada en un cyberpunk bizarro.

★★★☆☆ Buena

Kaena

Una gigantesca planta crece, retorciéndose, muy por encima de las nubes. En la mitad de su recorrido se asienta una aldea cuyos habitantes se hallan en peligro mortal, pues Axis se está marchitando, se le agota la savia… La gente implora ayuda a sus dioses pero todo es en vano. Llevada por una misteriosa fuerza, Kaena, una joven rebelde e impulsiva, desafiará al Sumo Sacerdote y a las creencias ancestrales de su gente para emprender un viaje lleno de peligros a lo largo de Axis descubriendo así qué oscuros secretos se ocultan más allá de las nubes…

Esta es la trama de Kaena, la profecía, película de animación gala codirigida por Chris Delaporte y Pascal Pinon que obtuvo en 2003 el Premio a la Mejor Película de Animación en el Fant-Asia Film Festival, y que finalmente ha llegado a nuestro país directamente en formato doméstico. Como mero apunte, añadir que entre sus voces en la versión original francesa tenemos a Victoria Abril en el doblaje de la Reina de los Selenitas, rol que retoma Anjelica Houston en la versión inglesa junto a Kirsten Dunst como Kaena.

Hacía tiempo que un servidor tenía ganas de poder visionar esta película de animación, y debo decir que en términos generales la experiencia ha sido lo suficientemente satisfactoria. Como casi todo en este mundo, por desgracia, siempre hay peros, y uno debe reconocer que Kaena tiene unos cuantos.

Para empezar nos encontramos con una animación 3D a base de renderizado, o lo que es lo mismo, la misma técnica empleada con los juegos de ordenador, por lo que el apartado gráfico de Kaena es uno de sus principales puntos débiles, antojándose como una larga introducción de un juego de consola, con una paisajística deslumbrante y unos movimientos de cámara nada desmerecedores, pero con unos movimientos de sus personajes algo ortopédicos en ocasiones, si bien no hay que olvidar, por un lado, que la película es del 2003, y por otro, que toda la ambientación Selenita posee una estética gigeriana (incluso los propios Selenitas recuerdan a los Aliens) simplemente maravillosa. En segundo lugar, Kaena posee un mensaje simple oculto en una trama enrevesada, que no llega a deshilvanarse del todo hasta su tramo final, y aun así el espectador tiene la sensación de que no todo ha quedado lo suficientemente aclarado en el guión de Chris Delaporte y Tarik Hamdine.

Pero vamos ya a los apartados positivos: Kaena posee un ritmo brioso, repleto de acción y aventuras lo suficientemente resueltas para entretener a mayores y pequeños, si bien personajes como el gusano Gommy se antojan en exceso infantiles, al mismo tiempo que su guión, en líneas generales, se antoja quizá demasiado ingenuo para un entramado harto complejo. Como decíamos algo más arriba, el argumento de la película de Chris Delaporte y Pascal Pinon posee un explícito mensaje de libertad, de ruptura de los dogmas en favor de la búsqueda de la Verdad que deriva, en consecuencia, en un mensaje de anticlericalismo bastante común en el cine galo.

Así pues, cabe decir que Kaena es una nueva muestra de esa creciente imaginativa europea que aboga por los géneros de la animación y de la ciencia-ficción a pesar de poseer un presupuesto limitado, y que recoge el testigo tanto de las películas de René Laloux como Planeta salvaje o Los amos del tiempo como de esa estética ochentera de Heavy Metal reclicada en un cyberpunk bizarro.
publicado por Oscar Martínez el 2 abril, 2008

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