No es drama ni comedia, no hay chistes obvios ni lágrima fácil; tan sólo queda el estupor de un espectador que acaba de presenciar una película terriblemente humana, real, desasosegante, y al mismo tiempo esperanzadora.

★★★★☆ Muy Buena

La familia Savages

Escrita y dirigida por Tamara Jenkins, y protagonizada por Philip Seymour Hoffman, Laura Linney, Philip Bosco, David Zayas, Peter Friedman y Gbenga Akinnagbe, La familia Savages estuvo nominada al Globo de Oro al Mejor Actor, y al Óscar a la Mejor Actriz Principal y al Mejor Guión Original.

La película cuenta la historia de dos hermanos, Wendy y Jon, que tras vivir años separados, se ven obligados a convivir juntos para cuidar de su padre enfermo, Lenny Savage, con el que no se hablaban en los últimos veinte años.

Concebida como una tragicomedia en toda regla (más dramática que cómica, todo hay que decirlo), La familia Savages es una película tremendamente humana, vital y moribunda al mismo tiempo, en la que la interpretación de todos y cada uno de sus protagonistas, desde los roles principales (Philip Seymour Hoffman y Laura Linney) a los secundarios (Philip Bosco, Gbenga Akinnagbe y Peter Friedman) elaboran un crisol de personalidades y actitudes tremendamente verosímil a la par que complejo, dando vida a un guión ya de por sí redondo, repleto de diálogos en más de una ocasión memorables.

Y es que La familia Savages es una película abrumadoramente real, aterradoramente verosímil, sin clichés ni arquetipos, sin moralina ni esa molesta necesidad del cine independiente de los últimos tiempos por hacer sentir bien al espectador. Pero, al mismo tiempo, es una película repleta de esperanza, muy tamizada, todo hay que decirlo, en un trasfondo en el que el apelativo mundanal cobra su sentido más peyorativo.

Así pues, La familia Savages se erige tanto como una radiografía de nuestro tiempo, como un complejo retrato tanto de las relaciones entre sus personajes como de sus perfiles psicológicos, fácilmente identificables pero únicos al mismo tiempo, donde la negación de la madurez, el miedo al fracaso, las depresiones, las crisis existenciales, las obligaciones morales para con la familia, la ética o la necesidad de amor y estabilidad a toda costa se convierten en piedra de toque para elaborar un abanico de personalidades y situaciones perturbadoramente verosímil.

Así pues, La familia Savages, reitero, no es drama ni comedia, no hay chistes obvios ni lágrima fácil; tan sólo queda el estupor de un espectador que acaba de presenciar una película terriblemente humana, real, desasosegante, y al mismo tiempo esperanzadora.

Le doy un 8 sobre 10.
publicado por Oscar Martínez el 27 marzo, 2008

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