Por romper una lanza… aunque sea de huesos.

★★★☆☆ Buena

10000

Bueno, casi he estado a punto de arrepentirme y echarme para atrás a la hora de escribir esta crítica, al ver que a ninguno de mis reputados compañeros de crítica de Muchocine ha llegado a tocarle la vena sensible. Al final me he decidido a enviarla, aún a sabiendas de que voy a estar solitario, en ese rinconcito de los que la consideran buena. Buena, aclaremos, no muy buena ni, por supuesto, excelente.

Comprendo que la carrera de Roland Emmerich es una de las peores de la historia del cine. Catástrofes como "El patriota", "Independence Day" o "El día de mañana" constituirían por sí solas suficiente motivo para no volver a mirarle a la pantalla. Yo fui al cine sin saber que la película era suya, que conste, y me enteré al final, con los títulos de crédito. Es probable que no hubiera ido de haberlo sabido, pero también es muy probable que después me hubiera arrepentido, como me ocurre muchas veces, cuando veo un trailer o leo una crítica (aunque en este caso, esa podría ser quizá la razón de más peso para no ir a verla).

La trama me recordó inevitablemente a muchas otras películas parecidas, entre las que puedo nombrar la magnífica "En busca del fuego", la infantil "Ice Age" o la más reciente, "Apocalypto", muy semejante, sobre todo en lo que se refiere a la forma en que los "civilizados" raptan a los "atrasados" para llevarlos a su ciudad, que curiosamente también tiene una pirámide, etc, etc. Si, no pude evitar pensar en la película de Mel Gibson a medida que avanzaba esta, y no sabría decir cual me fascinó más, aunque siempre suelo inclinarme por la primera, por la que ha parido la idea. El planteamiento de Emmerich es muy similar al del australiano: partir de un miserabñe poblado troglodita para ir avanzando en la civilización hasta la apoteosis final.

Tampoco pude evitar acordarme de escenas de "el planeta de los simios", cuando los humanos eran capturados (con lazos, en vez de con horquillas, pero de una forma muy parecida) en la jungla con los monos persiguiéndoles a caballo. Incluso recuerda a "La momia", por la forma que tienen los capturadores de desaparecer en la jungla.

Todo esto podría restarle méritos a la película, pero una vez asimilada su voluntad evocadora de otros títulos (no sé, ni me importa, si como homenaje o como plagio descarado, debo confesar que disfruté con la cacería de mamuts, con los paisajes nevados cuando parten para liberar a los capturados, con la llegada a las pirámides, con la escena de los barcos en el río y con otros dos o tres cuadros que me atrajeron por su espectacularidad. Que cueste mucho imaginarse a un ejército de mamuts construyendo una pirámide y una esfinge (si era la de Keops, ¿quien se supone que la terminó?), no le resta méritos a la belleza de la imagen, y que se haya parido con ordenador, tampoco. Me dejé llevar, simplemente, y disfruté del espectáculo.  Sin grandes concesiones, por supuesto, pero me pareció un producto más o menos digno.

Vale, la estética rastafari de los primitivos no es creíble ni de lejos, con esas barbas tipo madelman, y sus pieles y amuletos de Dolce and Gabanna, pero se les puede perdonar y compensar con la noble y numerosa presencia de unos mamuts que hasta ahora, al menos en tan gran número, no recuerdo haber visto en ninguna otra película.

Lo mejor: Las escenas aereas, los mamuts, las pirámides y los barcos en el río.
Lo peor: Que recuerde demasiado a Apocalypto, y que no se resuelva el misterio de la procedencia del todopoderoso.
publicado por Felix el 24 marzo, 2008

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