“Las crónicas de Spiderwick” es otra aventura más para chavales con facilidad para conformarse y para padres con vocación sufridora, sin grandes bondades pero también sin grandes pegas.

★★☆☆☆ Mediocre

Las crónicas de Spiderwick

Ha habido un fallo en Matrix. Vamos, que esto tiene que ser un “déjà vu” enorme, porque si no, no me puedo explicar como me encuentro otra vez hablando de una saga de libros infantiles vendidos como rosquillas en usamérica, de una aventura fantástica en mundos imaginarios, de protagonistas infantiles, de magia, de hadas, de ogros malvados, de secretos familiares… Alguien en alguna oficina de Jólibu ha entrado en un bucle infinito del que no es capaz de salir.

Esta vez, la pentalogía literaria resumida en la película corre a cargo de los novelistas Tomi Diterzzili y Holly Black y el tono de la historia es más liviano que el de sus primos hermanos “Las crónicas de Narnia “, “Harry Potter” o “La brújula dorada”, para aquellos niños por debajo de los 9 años que no se atreven con la densidad argumental de éstas. Aunque trasladado a la pantalla, esto no se nota demasiado, dando como resultado una historia fantástica que nos suena a mil veces vista.

En este caso se relatan las aventuras de dos gemelos con personalidades muy diferentes – ambos interpretados por Freddie Highmore, el chaval de “Descubriendo Nunca Jamás” o “Charlie y la fábrica de chocolate” – a partir del momento en el que descubren, en su nueva casa, el cuaderno de campo de su tío bisabuelo Arthur Spiderwick, en el que recoge todas las criaturas fantásticas que viven en nuestro mundo, invisibles a nuestros ojos.

Ambos hermanos, Jared y Simon, deberán proteger el cuaderno de campo del malvado ogro Mulgarath, que lo necesita para poder acabar con todas las criaturas – algo a mi parecer un tanto absurdo y que no explican en ningún momento – ayudados por su hermana Mallory y, todo esto, mientras intentan adaptarse a la separación de sus padres.

Mark Waters, que también dirigió “Chicas malas” o aquella comedia romántica blandita titulada “Ojalá fuera cierto”, no nos ofrece ninguna sorpresa. Resumiendo cinco libros en una sola película, elimina cualquier punto que pudiera ser novedoso y la historia se limita a una sucesión de tópicos rodeados de cuidados efectos especiales y buenos actores que hacen lo que pueden en medio de un guión tirando a soso.

Además de Highmore, nos encontramos a Nick Nolte en un papel diminuto – de alguna forma hay que ganarse el sustento – como el malo malísimo de la historia, a David Strathairn – el presentador en la usamérica McCarthyana que finalizaba sus informativos deseándonos buenas noches y buena suerte – con otro secundario casi anecdótico o las voces de los cómicos Martin Short – el pardillo que recibía la cápsula exploradora en “El chip prodigioso” – o Seth Rogen, famoso últimamente por co-escribir la comedia “Supersalidos” o por protagonizar “Lío embarazoso”.

En definitiva, “Las crónicas de Spiderwick” es otra aventura más para chavales con facilidad para conformarse y para padres con vocación sufridora, sin grandes bondades pero también sin grandes pegas. Una más en un aluvión de historias para chavales que prefieren las imágenes a las letras. Esperemos que por lo menos sirva para aficionar a la lectura a unos cuantos y que comprueben que la imaginación puede llevarte mucho más lejos de lo que lo hace un entretenimiento visual de menos de dos horas.

Lo mejor: Las criaturas del mundo paralelo.
Lo peor: El ser un calco de otras producciones para niños del mismo corte.
publicado por Heitor Pan el 23 marzo, 2008

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