Cerrando el Círculo es una película impropia de un cineasta del nivel de Richard Attenborough, que bajo el pretexto de una conmovedora historia de amor, sólo ofrece un pastel indigesto y con ramificaciones que rozan el absurdo.

★☆☆☆☆ Pésima

Cerrando el Círculo

Es tristemente irónico que una persona tan relacionada con el cine como Sir Richard Attenborough, que como actor ha participado en un buen puñado de clásicos y que como director ha brindado alguna obra maestra como Gandhi, quede en la memoria reciente del público únicamente por su participación en Parque Jurásico.

Cerrando el Círculo supone el regreso de Richard Attenborough al cine, tras varios años apartado de él, y no únicamente como director (su anterior film fue aquella rareza de Búho Gris), sino también como actor. La película, un melodrama en toda regla, cuenta una historia que habla sobre el amor, la pérdida y el reencuentro, y lo hace a través del formato de historias cruzadas, incluso temporalmente, lo que es ya rizar el rizo. Es precisamente por su peculiar narración por donde la cinta comienza a hacer aguas, y es que un guión tan débil, previsible y blando no puede soportar las transiciones de una trama a otra sin provocar la indignación más profunda o la risa irónica entre el respetable. Su estilo narrativo hace que la trama pierda pronto cualquier interés que pudiera haber despertado en el espectador, y se nota a la legua que algunos elementos han sido metidos a la fuerza y con calzador, como la absurda subtrama del IRA o el ridículo personaje que le ha caido en suerte a Neve Campbell. Por supuesto, en ningún momento el film es capaz de conmover o transmitir emoción alguna, a no ser que el espectador decida tomarse la historia a chufla. Únicamente la presencia de intérpretes de la talla de Shirley MacLaine, Christopher Plummer o Pete Postlethwaite dan algo de entidad y seriedad al conjunto. Aún así poco pueden hacer para contrarrestar la nefasta intervención de Mischa Barton y Stephen Amell, protagonistas del peor de los segmentos del film.

Cerrando el Círculo es una película impropia de un cineasta del nivel de Richard Attenborough, que bajo el pretexto de una conmovedora historia de amor, sólo ofrece un pastel indigesto y con ramificaciones que rozan el absurdo.

     

  

     

Lo mejor: Shirley MacLaine, Christopher Plummer y Pete Postlethwaite.
Lo peor: La historia de unos lamentables Mischa Barton y Stephen Amell.
publicado por Francisco Bellón el 21 marzo, 2008

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