Sylvester Stallone regresa con otro de sus míticos personajes para deleite de todos su fans, y logra una buena película de acción.

★★★☆☆ Buena

John Rambo

Sylvester Stallone regresa con otro de sus míticos personajes para deleite de todos su fans, y lo que a priori podría parecer una película absurda, se convierte en un festín para todos los admiradores del ex-boina verde y aficionados al cine de acción.

Filmado con buen pulso, Stallone nos ofrece una película bien construida, que puede tener su mayores detractores en lo que el guión se refiere. Está claro que nadie va a buscar temas muy profundos en “John Rambo”, pero sí que se sorprenderán con una película muy bien rodada, con un personaje creíble que logra encontrarse a sí mismo y que entiende cual es su naturaleza, y con una muestra de la violencia sin edulcorantes ni miramientos.

El propio director ha tenido que explicar que es normal que la película tenga altas dosis de sangre, ya que la guerra es así, y si pretendes mostrar cual es la realidad y lo que conlleva, es necesario que se vea. De ahí que “John Rambo” sea una de las películas en las que más muertes hay (y de las más realistas) de la historia del cine.

La vida de este atormentado personaje transcurre con normalidad, alejado de las grandes urbes, en lo profundo de Tailandia, cazando serpientes y pescando. Un día llegan unos misioneros pidiéndole que remonte el río con su barco hasta Birmania, país que está en guerra.

Tras una primera negación, una de las misioneras logra enternecer al rudo guerrero y consigue que les lleve a su destino. En el transcurso ya se nos muestra lo que vamos a encontrarnos, con un John Rambo en plena forma.

Stallone nos ofrece desde un inicio la situación de Birmania, y los genocidios que se están llevando a cabo en dicho territorio. Con cierto parecido a “El cazador” de Michael Cimino, Sly nos muestra la manera de divertirse de los militares birmanos, y cómo apuestan con la vida de los pobres aldeanos.

Sin duda una secuencia bastante asombrosa.

Como todos supondréis, al grupo de misioneros les ocurre una desgracia y John se verá envuelto en el rescate junto a un grupo de mercenarios.

Vivir por nada, morir por algo – es una de las perlas de John, motor que le hace demostrarse a si mismo quién es y cual es el camino que debe tomar.

Varios flashbacks nos hacen un breve repaso de la trayectoria y del sufrimiento de Rambo, para deleite y refresco de nuestras memorias.

El rescate y posteriores secuencias conforman un “tour de force” en el que las balas harán retumbar la sala de cine, convirtiendo a Rambo en el héroe que nunca dejó de ser.

En definitiva, Sly vuelve a retomar uno personajes dotándolo de significado y creando una buena película, de la que disfrutarán todos aquellos que vayan al cine sin miedo, con ganas de pasarlo bien y dispuestos a ver un festival de violencia, en este caso, bien justificada.

Y por si quieren más, Stallone nos deja una puerta entreabierta con ese final redentor.

Lo mejor: Volver a ver a Rambo en acción. Vivir por nada, morir por algo.
Lo peor: Que hayamos tardado tanto tiempo.
publicado por Alvaro Oliva el 11 marzo, 2008

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