Calificarla como mala o como buena me resultaría casi imposible. Esta es una película tan rara, contada de una forma tan extraña, y quizás sugerente (¡qué sé yo!), que analizarla con una mirada sencillamente objetiva sería de locos.

★★★☆☆ Buena

Viaje A Darjeeling

Esta es mi primera experiencia en el cine de Wes Anderson, un tipo que hasta hace poco no me atraía lo más mínimo. Y no quiero decir con eso que la experiencia haya sido física: uno ha de dejarse llevar dentro de su océano, paranoia mental, o como queráis llamarlo. Es, su cine, de ese que gusta o no gusta; como el de Coppola hija, o el de Woody. Ese cine llamado polémico, controvertido, irritante, genial, cansino, deslumbrante. 

Reconozco que en este cúmulo de paranoia del realizador de la no menos polémica The Life Aquatic no me he acabado de sentir cómodo. Con eso no quiero decir que su Viaje a Darjeeling sea irrespetable. Todo lo contrario. La suya es una obra personal, arriesgada, pero, ante todo, destinada a sus fans más acérrimos. Y, ¿cómo puede a mi entusiasmarme la última de las cinco pero contundentemente peloteras películas sin haber visto previamente las demás? Podría haberlo hecho en gran cantidad, pero he de reconocer, desde mi humile y prácticamente inservible opinión, que su película me ha dejado un sabor de boca especialmente extraño, tan irritante como exótico. Eso es lo que tiene, supongo.

Calificarla de mala sería cometer una estupidez. Sí me podría limitar a decir lo tonta que resulta en varios momentos (que quizás no he entendido, véte a saber), de lo estúpido que es el personaje de Owen Wilson (de lo mal que cae, de lo insoportable que llega a ser en todo momento, etc), de lo inentendible (a ratos) de su guión, etcétera, etcétera, etcétera. Pero también podría valorarse positivamente: el mensaje que transmite, tan positivo y tan irónicamente representado; la relación fraternal, en ocasiones muy creíble; la madre; la secuencia del río, etc, etc, etc. Así que calificarla como mala o como buena me resultaría casi imposible. Esta es una película tan rara, contada de una forma tan extraña y quizás sugerente (¡qué sé yo!), que analizarla con una mirada sencillamente objetiva sería de locos. Si uno ve Viaje a Darjeeling, luego ha de asumir las buenas o las malas consecuencias. Supongo que esto es lo que Wes Anderson pretendía con ella. Quizás, de aquí un tiempo, la vuelva a ver y saque unas conclusiones más bien definidas. Por ahora, es lo que puedo decir sobre este paranoico, extraño, casi onírico y a veces conmovedor viaje espiritual, de muy bellas imágnes, eso sí.

Lo mejor: La relación ¿inexistente? entre los tres hermanos, la belleza de sus imágenes.
Lo peor: ¡Es tan sumamente extraña!
publicado por Ramón Balcells el 10 marzo, 2008

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