La revelación de un fortune teller, que a la manera gitana cuenta el futuro dentro de una caravana que hace las veces de carromato clásico, inicia el desquiciamiento de un personaje formidablemente escrito y muy bien interpretado por Guy Pierce, que por momentos parece sacado de un film de Hitchcock y que despliega una suerte mágica de reconciliación con la vida justo cuando ésta, a la luz de los acontecimientos y de las aparentes casualidades que se entrecruzan, parece darle la espalda. Es éste el principal atractivo de la cinta: la conversión de Starks, el comerciante signado por el fatalismo, su paulatina conciencia de que va a morir y cómo va aceptando con estoicismo ese ingreso en la muerte como si fuese una especie de regalo.
Pearce, que ocupa la pantalla todo el tiempo, es el verdadero artífice de esta pequeña obra maestra: él y el guión del propio Mark Fergus, director en este caso, pero también guionista de films tan notorios como Hijos de los hombres y el taquillazo Iron man, a punto de irrumpir en escena. Y lo mejor, como sucede en muy contados ocasiones en películas de corte comercial y facturadas para la rentabilidad, es ese final apoteósico, cerrado con una seca frase que un locutor de radio pronuncia para que nuestra sensación de incomodidad sea completa, pero el amable lector no se deje confundir por el tono sombrío de esta reseña. First snow es una película muy entretenida, que juega bazas de thriller y se permite hacer incursiones más que dignas en el melodrama personal de unos personajes solitarios, miméticamente emparentados al paisaje que los cubre.
Lo mejor: Guy Pierce y el guión, que es una obra maestra...
Lo peor: Su escaso nervio en ocasiones... Le falta gancho para que sea una obra completa, absoluta...
