Aunque la película de Chicho ha envejecido mal por la manera de rodar y por algunos recursos cinematográficos, no ha perdido nada de su peculiar estilo a la hora de mantener en vilo al espectador.

★★★☆☆ Buena

¿Quién puede matar a un niño?

Elprimerhombre conversó este fin de semana con unos amigos sobre películas que de verdad dieran miedo o por lo menos que sobrecogieran y una de las que se habló en esa charla fue ¿Quién puede matar a un niño?, de Narciso, “Chicho”, Ibáñez Serrador, que antes y después de empezar a dirigir el “Un, dos, tres… responda otra vez” le dio por aterrorizar a las masas con sus relatos de terror.


En este film, una pareja de ingleses llega a Benavís, donde están de fiesta mayor. Allí se quedan a dormir una sola noche ya que a la mañana siguiente, para escaparse del mundanal ruido de las fiestas, se van a Almanzora, una población costera donde no hay turistas y donde encontrarán paz y tranquilidad. Pero ese gran silencio presagia un terrible suceso.

 

Esta película cuenta la utopía de qué ocurriría si algún día todos los niños del mundo se unieran contra los adultos, los causantes de las terribles guerras que acaban con sus vidas hasta llegar a la escalofriante cifra de más de tres millones entre la guerra de Vietnam, de Corea o la Segunda Guerra Mundial. Así empieza la historia, con imágenes demoledoras sobre las consecuencias de las inútiles batallas entre los hombres, un fiel reflejo de la estupidez humana.


El señor Ibáñez consigue que nos creamos la historia, un hecho que es un punto a su favor porque dada la trascendencia del tema a contar, es difícil que se llegue a una tensión tan palpable sin caer en lo irrisorio. La luz del día en la película intensifica la sensación de agobio y de calor, traspasando la pantalla hasta llegar al espectador. Aunque donde recae la fuerza es en el tempo, que va in crescendo, dando un sentido bastante redondo a toda la historia.

 

Aún así, se le pueden reprochar algunas cosas, como la manera tan pretenciosa que tiene el señor Ibáñez de prepararnos para lo que nos vamos a encontrar. Parece que quiere dejar bastante claro que los niños están hartos de ser las víctimas inocentes de las guerras, porque no sólo vemos en las letras de crédito, de unos ocho minutos de duración, imágenes de niños muertos y hambrientos, sino que diez minutos después, cuando la pareja va a comprar un carrete de fotos, nos lo vuelve a recordar mostrando en una tele las noticias de una terrible guerra donde mueren muchos niños, con un comentario del que les atiende, que dice así: “el mundo está loco, lo malo es que los que siempre pagan el pato son los niños”. No creo que haga falta reclamar tanto la atención del espectador, porque puede parecer forzado, como ocurre con algunas escenas en concreto, que están mal resueltas o les falta el vigor que tiene la película entera.

Existen otras películas en la historia del cine de niños que quieren sembrar el miedo, como “El Pueblo de los Malditos”, de 1960, dirigida por Wolf Rilla, niños con ojos azules y pelo albino con una increíble inteligencia, que tuvo un remake en 1995, dirigido por John Carpenter. Aunque el film más parecido al de Chicho es “Los Chicos del Maíz”, de 1984, en el que se cuenta la historia de un pueblo de Nebraska donde no hay adultos porque han sido asesinados por los chicos del lugar. En su momento me pareció que daba bastante miedo, pero seguro que si la viera ahora me daría más bien risa, sobre todo por los comentarios que he leído de gente que la ha vuelto a ver después de muchos años. Y hay otras películas en las que se puede ver hasta dónde puede llegar la actitud de un grupo de niños, como “El Señor de las Moscas”, de 1963, dirigida por Peter Brook, con un remake en 1990, de Harry Hook, o más actual, “Ciudad de Dios”, de 2002, de Fernando Meirelles, donde unos niños intentan sobrevivir con armas en un suburbio de Río de Janeiro.

 

En definitiva, aunque la película de Chicho ha envejecido mal por la manera de rodar y por algunos recursos cinematográficos, no ha perdido nada de su peculiar estilo a la hora de mantener en vilo al espectador. Pero no sé si consiguió su cometido porque la verdad es que después de ver la película, en vez de ir a favor de los niños me daban ganas de retorcerle el pescuezo a cada uno de ellos.


Un saludo!

publicado por elprimerhombre el 5 marzo, 2008

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