El problema es el ritmo otorgado a la narración, un ritmo desigual, con buenos momentos y otros que se acercan peligrosamente al tedio. Otro hecho negativo es el tufillo pro-amor paterno filial, ya muy visto en el cine.

★★☆☆☆ Mediocre

Noche en el museo

Discreta comedia fantástica que, aunque no aburre nunca, tampoco logra llegar a cotas altas de calidad cinematográfica.

La idea está bien, aunque no es nada original y muchos de sus gags están tomados, aunque no calcados, de películas tan entrañables y recordadas como "Jumanji", por citar una que al espectador le viene con facilidad a la memoria.

El problema es el ritmo otorgado a la narración, un ritmo desigual, con buenos momentos y otros que se acercan peligrosamente al tedio.

Otro hecho que a un espectador ya entrado en años como yo le tira un poquito "p´atrás", es que hay un gran tufillo pro-amor paterno filial, que ya hemos visto innumerables veces en la gran y pequeña pantalla. Hay en este tema el consabido tira-afloja entre padre e hijo, contado a través de escenas que, a veces, resultan un poco pesadas.

Por contra, existen bonitos instantes, como el más serio de todos, aquél que tiene que ver con un pobre Neanderthal que sale a la calle atraído por un cubo de basura del que sale fuego.

Otra cosa que me ha parecido insatisfactoria es el poco peso de algunos personajes "secundarios", como la que interpreta la siempre maravillosa y esplendorosa Carla Gugino. Y también he de mencionar la poca, por no decir nula, emotividad de la historia de amor entre el Presidente Rooselvelt y la bonita india. Creo que está bastante poco trabajado el guión en esos y otros aspectos, dejándose todo el mérito para los efectivos pero nada sorprendentes efectos especiales.

Tampoco, para no variar, se nos priva de las consabidas muecas y chistes malos a cargo del inefable Ben Stiller, un actor francamente meritorio cuando tiene un buen papel (hace tiempo que no lo tiene, en mi opinión), pero mediocre en pelis como esta.
En definitiva, "Noche en el museo" es para mi gusto, una discreta comedia de corte fantástico, que tiene su mejor baza en los consabidos efectos especiales y en los personajes de los tres guardas de seguridad, bien encarnados por tres actores muy, pero que muy veteranos, con el gran Mickey Rooney a la cabeza.

Por lo demás, considero que bastante poca cosa.
Lo mejor: Los efectos especiales y los personajes de los tres guardias de seguridad.
Lo peor: Casi todo lo demás.
publicado por Iñaki Bilbao el 5 marzo, 2008

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