La Academia reconoció lo único por lo que se debe reconocer a esta película, Mejor Actor Protagonista. A Pozos de ambición le faltó la esencia que convirtió a la novela “Oil” en el mejor relato de la California del siglo XX.

★★★☆☆ Buena

Pozos de ambición

De las ocho nominaciones que obtuvo esta cinta en los Premios de la Academia de este año, logró obtener dos siendo la más significativa la de Mejor Actor Protagónico que sin duda y después de haber visto todas las películas nominadas a la categoría Mejor Película, este premio es para mí el el único botín “justo” que merecía obtener.

El director Paul Thomas Anderson recordado por su película Magnolia del año 1999, un drama que contó 9 historias paralelas cuyo punto en común era el entorno donde sucedian, trae a la pantalla gigante como adaptación y como ya se había hecho, una de las tantas historias oscuras, como el crudo, de los magnates en este campo. La segunda fuente de producción de California, aparte del cine, es justamente el petroleo. Fascinado este director y guionista con el libro “Oil”, novela escrita por Upon SinClair y clásico de la literatura estadounidense nos presenta una historia narrada en 4 tiempos distintos: 1898, 1902, 1911 y 1927 acerca de Daniel Plainview interpretado magistralmente por Daniel Day-Lewis. Este personaje creado posee varios referentes reales que poco se esmeran por ocultar en la novela. Hablo por ejemplo de la historia de Edward Doheny, una vida plagada de éxitos y a su vez de varios escándalos de corrupción.

Petroleo Sangriento tiene en su estructura narrativa un principio curioso, pausado y firme, un nudo que se torno más tedioso, pesado, fatigoso y un final conmovedor y envolvente. Varios son los excesos en los que incurre la cinta: la lentitud con la que ocurre cada hecho, estamos hablando de un metraje de 2:38 para un filme que no es de acción ni aventuras, la reiteración de los eventos en cada escena dentro de un espacio-tiempo. Una y otra vez vemos llegar el día como anunciante de una nueva jornada de escavación y la noche como elemento distractor para refrescar la historia con uno que otro baile y descanso profundo sin que le aporten mucho a la trama, situaciones repetitivas que se pudieron excluir para darle una mayor impresión de agilidad. También incluyo dentro de los excesos a la banda sonora. No recuerdo hasta ahora, una banda sonora que hubiese cobrado tanta importancia dentro de una cinta como en Petróleo Sangriento se hace. La música hace parte en la mayoría de las escenas, es sin duda un personaje más. Pero para mi gusto personal se hizo tan notorio que inquieta y distrae en demasía.

Indiscutiblemente, el pilar sobre el que se soporta Petróleo Sangriento es la actuación de Daniel Day-Lewis que una vez más sorprendió no solo Academia sino también a los espectadores. Un personaje extremadamente bien elaborado y estudiado que se expresa no solo a través de las palabras sino que trasmite mucho de su personalidad a través del lengujae corporal. Lewis de forma clara dibuja este personaje y nos muestra fielmente lo que es el ser ambigüo e indeterminado de una personalidad que se mueve entre el bien y el mal. La intencionalidad de mostrar valores de poder, ambición, corrupción, esperanza y amor están dadas gracias a la lectura y el toque que le imprime este actor. Otro que también logra destacarse, es el coprotagonista Paul Dano, recordado por su papel de hijo y hermano en la Pequeña Miss Sunshine , un personaje que me sorprendió en aquel entonces por su interpretación tan natural y que vuelve hacerlo ahora con el papel de Paul Sunday/Eli Sunday. Una actuación más elaborada que la de la Miss Sunshine, más exagerada que inteligentemente se queda entre el límite de lo cómico y lo drámatico.

A pesar de la gran interpretación de Lewis y Dano, la película no alcanza a trasmitir la esencia que conviritó a la novela “Oil” en uno de los mejores retratos literarios de California en el siglo XX jamás contados. Abudan en la novela las historias de corrupción, de como se evaden los controles de la polícia, las relaciones convulsionadas con lideres sindicales, banqueros sedientos de poder, actrices dispuestas a vender su alma y políticos fácilmente vulnerables, que son hechos que reflejan con más claridad el lado oscuro que encierra este negocio de miles y miles de millones de dólares, además de ser relatos mucho más apasionantes.

Lo mejor: La actuación de Daniel Day-Lewis.
Lo peor: La banda sonora.
publicado por Sandra Ríos el 4 marzo, 2008

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