En el Punto de Mira es una película artificial, que peca de grandilocuente en su planteamiento, pero en la que la acción sólo enmascara una historia pobre y de lo más simplona.

★☆☆☆☆ Pésima

Después de ver En el Punto de Mira, uno sabe lo que sufría el pobre Bill Murray en Atrapado en el Tiempo. La frustración que sentía una y otra y otra vez cuando se encendía el despertador con aquella ridícula musiquilla y ese locutor que pregonaba lo de en pie excursionistas…

Y es que Pete Travis, no se sabe si como un pretendido guiño a Kurosawa o como un mero capricho, ha estructurado su película como lo hiciera el maestro japonés en Rashomon. Pero esta vez, y para demostrar que en Hollywood todo se hace a lo grande (como reconstruir la mitad de Salamanca en México), en vez de estar contada desde el punto de vista de cuatro personajes, la historia está contada desde ocho. Si el film estuviera bien hilvanado, esta decisión podria haber jugado a su favor, pero por culpa del pésimo montaje y por los engaños artificiales de la cinta, se da la circunstancia adversa. Y es que Travis toma por tonto al espectador, porque si no no se entiende que cada vez que finaliza la visión de cada personaje, haya que dar marcha atrás para dejar bien claro que se vuelve al principio del meollo.

El guión resulta absolutamente increible por la abundancia de errores e incongruencias en los que incurre, partiendo de la premisa inicial: ¿quién se cree que una cumbre internacional del nivel que se presenta en la película no se vaya a celebrar en una gran capital? ¿O cómo puede ser que le encomienden a una oficial de la Guardia Civil a una niña desamparada, y diez minutos más tarde aparezca esa misma niña, sola, en mitad de una autopista? Bueno, es que todo lo relacionado con la niña de marras es absolutamente lamentable y bochornoso. Además, toda la trama resulta de lo más previsible, y hasta los más rebuscados y artificiosos giros de la misma se ven venir desde el mismísimo trailer. Compite con el guión en cuanto a errores de bulto se refiere la dirección artística, como es habitual en una gran producción de Hollywood que transcurra en España. Pero el colmo es ver cómo todos los extras de la película y supuestos salmantinos, además de ni dar el pego físicamente, hablan castellano con un marcado acento mexicano, empezando por el supuesto alcalde (al que Sony España no ha tenido más remedio que doblar).

En el Punto de Mira es una película artificial, que peca de grandilocuente en su planteamiento, pero en la que la acción sólo enmascara una historia pobre y de lo más simplona. La gran pregunta que se plantea es cómo los productores lograron convencer a ese magnífico plantel de actores, que se limitan a figurar y a tratar de olvidar lo antes posible semejante borrón en su filmografía.

        

     

     

     

     

     

     

Lo mejor: Su sólido reparto.
Lo peor: Lo absurdo de su propuesta y la repetición continua de escenas.
publicado por Francisco Bellón el 1 marzo, 2008

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