A falta de catástrofes climáticas o invasiones alienígenas, Roland Emmerich nos ofrece este 10.000, una película tan horrenda como innecesaria, en la que intenta batir el récord mundial de barbaridades de guión por minuto

★☆☆☆☆ Pésima

10000

Que un director recurra a un tema que ya tocó catorce años antes es como poco, un indicio preocupante de falta de originalidad. A menos que se trate de un cineasta tan grande que lo importante en su obra no sea lo que cuenta, sino cómo lo cuenta, pero de estos el cine actual anda más bien escaso. No es el caso de Roland Emmerich, que en 10.000 aborda un tema que ya tocó en Stargate: una rebelión de esclavos en el Egipto de hace más de doce mil años.

Porque habiéndose comido el B.C. (Before Christ, es decir, Antes de Cristo), el título español de 10.000 hace pensar en una película de ciencia-ficción, futurista, o que en todo caso habla de unos hechos acaecidos hace diez mil años. Un ligero matiz que en el mejor de los casos ha eliminado los dos mil años de nuestra era (menos mal que a genios como al que se le ocurrió tan brillante idea no les permiten el paso a yacimientos como los de Atapuerca). El caso es que tenemos al bueno de Roland Emmerich, que invita al espectador a darse un garbeo por los albores de la civilización humana. Y como si se tratara de un tour-operador, Emmerich realiza un viaje de lo más variado, en el que nuestros protagonistas pasan del clima glaciar a la selva tropical, y de ésta al desierto del Sáhara sin despeinarse y únicamente vestidos con un taparrabos. Eso era dureza y resistencia y no lo que somos ahora, asi que ¿cómo puede haber alguien que aún piense que el ser humano ha evolucionado y no involucionado? Humanos poco evolucionados es lo que parecen los responsables de 10.000, un film que reúne en sí mismo las peores características del cine comercial actual: escenas tan espectacularmente mareantes como vacías, unos actores que parecen recién sacados de un concurso de belleza y un guión tan nefasto que merece un comentario más elaborado. Es casi impensable pensar en un guión que reúna más fallos y barbaridades, por no hablar de unos diálogos que resultan ridículos por lo recargados y floreados que están, ¡que son seres humanos de hace doce mil años por favor! Emmerich tampoco se corta un pelo en calcar planos de otras películas, como Stargate en las escenas egipcias, o El Señor de los Anillos es las secuencias de montaña.

A falta de catástrofes climáticas o invasiones alienígenas, Roland Emmerich nos ofrece este 10.000, una película tan horrenda como innecesaria, en la que intenta batir el récord mundial de barbaridades de guión por minuto.

     

     

     

     

Lo mejor: Técnicamente está bien hecha.
Lo peor: Es soporífera hasta extremos.
publicado por Francisco Bellón el 28 febrero, 2008

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