Hard Candy es una de esas cintas que a pesar de lo brutal del planteamiento entretienen al espectador que espera ansioso a saber hacia donde avanzará y cual será el desenlace. Para ello usa dos armas: un guión sin fisuras y sus actores.

★★★★☆ Muy Buena

Hard candy

Ahora no estaría nada bien decir que lo mejor de Hard Candy no es Ellen Page tras su reciente nominación a los Oscars y su retahíla de premiso independientes. Lo que sí es una buena  ocasión para rescatar otra grandiosa interpretación de esta niña prodigio (que ríete tú de la “Jodia Foster” a la que menciona como directora de la adaptación de su proeza a la gran pantalla).

Hayley es una de tantas niñas que ha crecido en esta generación de la globalización multimedia donde los niños no nacen con un pan debajo del brazo si no con un router y un ratón. Un chat da la bienvenida a los espectadores a la vida de sus dos personajes principales: una niña de catorce años y un fotógrafo de unos treinta y tantos. Claro, las mentes calenturientas se ponen a pensar y aciertan de lleno. Lo más normal es que las intenciones de este joven y atractivo internauta no sean todo lo lícitas que parecen a simple vista… Lo que pasa es que las de la inocente y jovial niña tampoco lo son.

En pocos minutos nos encontramos con la perfecta vuelta de tuerca donde la victima se vuelve verdugo y las situaciones transcurren en una constante lucha de poder entre la precoz y tremendamente sádica infante y su rehén.

El espectador lo tiene sencillo. Todo hace que te pongas de parte de la captora desde el primer momento porque Ellen Page seduce en cada escena como una nínfula preadolescente que hubiera vuelto loco al propio Humbert Humbert. ¡Ríete tú de Navokov!

Su compañero de fatigas es (el insulso) Patrick Wilson que por primera vez en mucho tiempo consigue no sólo lucir palmito y tipo en la pantalla si no que intenta ponerse a la altura interpretativa de la película.

Hard Candy es una de esas cintas que a pesar de lo brutal del planteamiento entretienen al espectador que espera ansioso a saber hacia donde avanzará y cual será el desenlace de semejante trama. Para ello usa dos armas: un guión sin fisuras y, como ya he mencionado antes dos actores que se adueñan de la pantalla.

Lo mejor: Ellen Page.
Lo peor: La innecesariedad de la aparición de la vecina plasta que al final aporta muy poco. Es que Sandra Oh era omnipresente en esa época.
publicado por Ana Belén Pacheco el 28 febrero, 2008

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