Cae en el más profundo error que un director podría haber cometido: el de convertir una historia con peso dramático y cierto sarcasmo en una infantil, ñoña y literalmente increíble ¿metáfora? sobre la esperanza.

★★☆☆☆ Mediocre

Ahora o nunca

Si un director tan radicalmente dirigido al público que se conforma con un happy end o con una historia romántica comercial realiza una película sobre la muerte y la esperanza, ha de haber hecho un lavado de cerebro y de gustos personales verdaderamente apabullante. Este es el caso de Rob Reiner, que ya nos enseñó cómo dos grandes actores podían llevar el peso de un film tan mediocre como Historia de lo nuestro, o se atrevió a plagiar, si así puede decirse, la clásica El graduado de manera insultante colocando a Kevin Costner por en medio. Aunque no olvidaré que dirigió algunas buenas películas, como es el caso de Algunos hombres buenos, por ejemplo. Un realizador que se conforma con tener un reparto de perlas para regalar al espectador un trabajo sin personalidad alguna, con guiones pésimos y que rozan ese tan popular sustantivo llamado "americanada".

Sus historias, como muchas otras, pueden ser adivinadas desde que son presentadas. Ahora o nunca, largometraje con el que varios tenían grandes esperanzas debido a su bastante bien pensado, aunque enormemente tópico, punto de partida, resulta ser un análisis de comienzo atractivo que, sin embargo, cae en el más profundo error que un director podría haber cometido: el de convertir una historia con peso dramático y cierto sarcasmo en una infantil, ñoña y literalmente increíble ¿metáfora? sobre la esperanza. Suerte tiene que dos pesos pesados como Nicholson y Freeman consiguen llevar el verdadero peso del film, con dos actuaciones magistrales. Aunque, ¿qué más se podía esperar de ellos? Sus diálogos, su química, sus expresiones son lo que finalmente consiguen levantar este Ahora o nunca, que de no ser por ellos, bien podría tratarse del más tópico, falso e irrespetuoso canto a eso que llaman la esperanza de la vida.

Una voz en off más molesta que sugerente acaba siendo la gota que colma el vaso, aunque quizás este agua agua no acaba de derramar gracias, por una parte por ellos dos, y por otra, por la ¿agradecida? demostración de que siempre puede, un film mediocre, despertar ánimos y, por qué no, alegría. Y este, indudablemente, es el mayor logro de Rob Reiner.

Lo mejor: Sin duda, el dúo Nicholson-Freeman.
Lo peor: Que recurra a la más infantil comedia para tratar un tema como la muerte.
publicado por Ramón Balcells el 19 febrero, 2008

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