Pozos de Ambición es una película que no cumple las altas expectativas creadas, pero que permite disfrutar con el trabajo de un auténtico monstruo en estado de gracia como es Daniel Day-Lewis.

★★★☆☆ Buena

Pozos de ambición

Pozos de Ambición. Título Original: There Will Be Blood. Dirección: Paul Thomas Anderson. Intérpretes: Daniel Day-Lewis, Paul Dano, Dillon Freasier, Kevin J. O´Connor y Ciarán Hinds. Nacionalidad: Estados Unidos (2007). Drama, 155 minutos aproximadamente.

Vistas la mayoría de las películas favoritas de cara a los próximos Premios Oscar, se llega a la misma conclusión sobre el año pasado, y es que cinematográficamente hablando el 2007 no pasará a la historia, salvo por el estreno de esa obra maestra titulada No es País Para Viejos. Se demuestra que no sólo fue el cine español, sino el cine en general el que vivió un bache.

Pozos de Ambición es la última de las grandes favoritas de cara a los Premios Oscar que llega a nuestras pantallas, y lo hace acompañada de un halo de obra maestra que genera muchas expectativas. Y lo cierto es que a pesar de ser una historia potente acerca de cómo la ambición, la búsqueda del éxito a toda costa, puede destruir a un hombre y todo lo que le rodea, el film defrauda en cierta medida. La pega principal de la cinta no es que su ritmo sea excesivamente lento, todo lo contrario pues dota a la historia de una angustia y una sensación de asfixia muy necesaria. El principal fallo se encuentra en su más que desmesurado metraje y en la pretensión de Paul Thomas Anderson de contar más de lo necesario, alargando la narración con pequeños detalles que aportan poco o nada al conjunto de la historia. Al estar tan dispersa la trama, ésta acaba perdiendo intensidad al mismo tiempo que el espectador descubre que el núcleo dramático del film es el duelo entre los dos personajes protagonistas. De Daniel Day-Lewis sólo se puede decir que con su magistral interpretación aguanta todo el peso de la película, y que todos los premios de este mundo serían pocos para reconocer su trabajo. Un punto a favor de la cinta de Paul Thomas Anderson es lo cuidados que están los distintos aspectos técnicos, siendo la fotografía de Robert Elswitt una auténtica obra de arte. Por contra, la partitura de Johnny Greenwood, tan celebrada por la mayoría, es tan estridente que en algunos momentos da la impresión de ser un conjunto de chirridos sin sentido.

Pozos de Ambición es una película que no cumple las altas expectativas creadas, pero que permite disfrutar con el trabajo de un auténtico monstruo en estado de gracia como es Daniel Day-Lewis. Dicho esto, poco más hay que decir para justificar su visionado.

        

     

     

  

Lo mejor: Un soberbio Daniel Day-Lewis.
Lo peor: Su excesivo metraje.
publicado por Francisco Bellón el 18 febrero, 2008

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