El cine, por muy influenciado que esté y debe estar, funciona de manera distinta a la TV. Reiner realiza un film vago y soso.

★★☆☆☆ Mediocre

Ahora o nunca

No soy de ese grupo de gente que opina que Jack Nicholson se interpreta siempre a sí mismo.

También hay otro grupo, más pequeño, que piensa lo mismo de Morgan Freeman entre los que tampoco estoy. Yo soy de los que opinan que son dos maestros en eso de la interpretación.

 

Pero por muy buenos que sean unos actores no van a mejorar la calidad de un guión. La escritura fallida de un libreto, ya rodado, es bastante insalvable.

 

Hace poco pude leer en una entrevista a Dustin Hoffman, que su amigo Jack Nicholson le había confesado que las tres últimas pelis que hizo tras INFILTRADOS, son tres “cagadas bien grandes”; aunque lo que opine un actor sobre su obra, tampoco la convierte en eso.

 

Lo que ocurre es que AHORA O NUNCA es una de esas pelis, no hechas para lucimiento de sus actores, si no que simplemente no funcionarían en absoluto si no fuesen los intérpretes que están. Está hecha para ellos, no te la imaginas sin ellos. Y eso suele ser más un error que un acierto, porque una película debe funcionar desde el guión.

 

Las situaciones son propias de una sit-com, formato en el que los gags que hay funcionarían bastante bien, pero que en cinematografía no.

 

La trama de la historia es bastante simple, lo que no es un error, todo lo contrario. La convierte en una peli perfecta para TV, de esas que las pilles cuando las pilles puedes seguir la trama perfectamente. Es una perfecta TV-Movie, en la que puedes intercalar 4 cortes publicitarios bien situados para poder descargar una vejiga cargada de agua o cerveza de una tarde de Domingo. Puedes incluso seguir la trama mientras conversas con alguien. Eso es perfecto en una TV-Movie, pero no en una peli para cine.

 

El director Rob Reiner asusta un poco. Es un tipo sesentón y regordete, con pinta de jardinero o cuidador de un césped de algún campo de fútbol. Simpático. Típico guiri torremolinero. Rosa.

Su trayectoria es bastante irregular a la par que sorprendente. Tiene algo muy muy positivo, y es que no tiene un “estilo determinado”, lo que le convierte en un artesano que ha hecho de todo, mejor o peor.

Hizo un falso documental acojonante llamado THIS IS SPINAL TAP, en el que veíamos a un falso grupo heavy en varios conciertos y entre “falsos bastidores” (más tarde, dicho grupo imaginario sería representado en un concierto en un capítulo memorable de Los Simpson); fue una de los primeros falsos documentales que se hicieron, precedente de cintas como la actual MUERTE DE UN PRESIDENTE. También hizo la muy entretenida CUENTA CONMIGO, con algunos de los actores de la generación de los ochenta que después se convirtieron se estrellas. Es el realizador de la famosa LA PRINCESA PROMETIDA, en la que salía el detective Colombo y es una peli a la que se debe la reciente STARDUST.

 

La estructura es muy simplista, y no da para lo que dura (que tampoco es mucho), la trama se resiente porque va de un par de viejos que se proponen hacer las cosas que ponen en una lista, muchas de las cuales sabemos porque se las hemos visto escribir, así que el interés de la peli, desde ese momento, ya no está obviamente en el “qué va a ocurrir”, y se debe sostener por como está resuelta, y ninguna secuencia esta resuelta de manera interesante.

 

La historia pretende ser, finalmente, una de esas historias intimistas sobre la tercera edad. De esas que pretenden hacerte llorar de la manera más indecente, y lo único que consigue es que te lloren los ojos de bostezar.

 

Para conmover con una historia sobre la tercera edad, prefiero mirar las escenas que Hal Holbrook comparte con Emile Hirsch en HACIA RUTAS SALVAJES. Solo ese momento en el interior de la camioneta, y esa pregunta que el viejo le hace al joven como proposición, valen más que toda la película de Rob Reiner.

Lo mejor: Algún que otro comentario de Nicholson.
Lo peor: Casi todo.
publicado por Tyler el 16 febrero, 2008

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