Para contar con imágenes –y sonidos- una trama como la de “Expiación…”, en la que distintos protagonistas configuran la acción, Joe Wright toma -con buen criterio- una serie de decisiones.

★★★★☆ Muy Buena

Expiación: Más Alla de la Pasión

“Sólo hay una forma de hacer las cosas, y es: bien”. Esta sentencia, tan “aguda”, la pronunciaba un profesor que tuve en mi época de estudiante; y se quedaba tan “ancho”. Pero no le faltaba razón. Y es que estamos cansados de presenciar en la gran pantalla películas que fallan por todos los lados, aunque vengan precedidas por grandes premios o sean firmes candidatas a ellos. Por eso nos alegramos cuando algún director hace las cosas como es debido. Joe Wright es uno de ellos.

“Atonement” es una muy cuidada adaptación de la novela de Ian McEwan que trata de las relaciones imposibles entre una joven adinerada (Cecilia) y el hijo de su ama de llaves (Robbie). La historia se inicia en la Inglaterra de la mitad de la década de los treinta, en un ambiente prebélico que apenas perturba -como en las mejores cintas de James Ivory- la apacible vida de una aristocrática familia británica. Y es que son los propios personajes los que inician el drama: algunas casualidades, malas interpretaciones y actos perversos provocarán la tragedia, y se adelantarán así a la inevitable Guerra Mundial.

Para contar con imágenes –y sonidos- una trama como la de “Expiación…”, en la que distintos protagonistas configuran la acción, Joe Wright toma -con buen criterio- una serie de decisiones. En primer lugar, elige uno de los personajes como eje de la historia: Brioni Tallis; la niña de trece años que distorsiona la realidad para acomodarla a sus fantasías. Cada vez que Brioni (excelente Saoirse Ronan, con esos ojos que traspasan la pantalla) se deja llevar por su imaginación, el ruido del teclear de su máquina de escribir acompaña a unas largas y planificadas secuencias.

Por otro lado, la trama tiene una estructura de lo más original. La no-linealidad de la acción está justificada por los distintos puntos de vista. Otros directores deberían aprender a utilizar los flash-back o los flash-forward como hace Wright, es decir al servicio de la película y no de sí mismos. Con el mismo criterio –estamos haciendo cine- hace uso del plano secuencia para sintetizar la narración y aportar el realismo que las escenas necesitan. Así es como presenta la traumática retirada de Dunkerque o las oleadas de heridos que inundan los hospitales de campaña. Pero lo hace con un toque personal que aporta mucho mérito a su trabajo: es la realidad vista por “sus” personajes; con una carga onírica que se refleja en la coreografía de los planos –que ya la quisieran para sí algunos musicales- y en la dura fotografía.

Por si eso fuera poco, el señor Wright –que aumenta su prestigio con cada película que hace- se permite el lujo de insertar convenientes metáforas y simbolismos: un picado sobre Brioni, que deja ver una piara de cerdos al otro lado de una valla, refleja el malestar interno de la joven; un escena de un desesperado Robbie, en Dunkerke, contrasta con un primer plano que se proyecta a su espalda (corresponde a una secuencia mítica del Realismo Poético: “El Muelle de las Brumas”, Quai des Brumes de Marcel Carne, 1938). Allí, Jean Gabin era un desertor de la Primera Guerra que quería compartir su vida con Michele Morgan; aquí, Robbie ansía por dejar el frente y volver con Cecilia.

“Expiación, más allá de la Pasión” puede convertirse en una obra legendaria (el tiempo tiene la palabra); a día de hoy podemos decir que sobresale por encima de sus contemporáneas gracias al correcto tratamiento cinematográfico de Joe Wright; y es que sólo hay una forma de hacer las cosas…

publicado por Ethan el 14 febrero, 2008

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