Como si tratara de una adaptación Marvel de segunda, Jumper ni siquiera logra erigirse como producto palomitero. Película bastante aburrida.

★★☆☆☆ Mediocre

Jumper

Basada en la novela de Steven Gould, dirigida por Doug Liman y protagonizada por Hayden Christensen, Samuel L. Jackson, Diane Lane, Jamie Bell, AnnaSophia Robb, Michael Rooker, Rachel Bilson, Tom Hulce, Sean Baek y Katie Boland, Jumper llega este fin de semana a nuestras carteleras.

La película cuenta la historia de un joven que descubre tener poderes para teletransportarse de un lugar a otro. A partir de ese momento, el muchacho impopular del instituto se trasladará a la Gran Manzana y se dedicará a viajar por el mundo y hacer y tomar todo lo que le plazca, hasta que unos misteriosos personajes llamados paladines traten de darle caza.

A partir de dicha premisa, Doug Liman realiza una película que oscila entre las aventuras y los superhéroes, en el que los efectos especiales se convierten en alma y cuerpo de la historia ya desde un buen comienzo. De este modo, Jumper no puede sino recordarme a un producto Marvel de segunda, en la línea de Daredevil, Elektra, El Castigador y tantos otros, en el que una trama trillada hasta la saciedad, sobretodo a lo largo de los últimos años, sirve de excusa para confeccionar un producto vacío que tan sólo se sostiene a base de CGI, un volumen atronador y, en este caso concreto, un bello álbum fotográfico de ciudades como Londres, Roma, El Cairo, New York, Tokyo…

Por otro lado, los paladines capitaneados por Samuel L. Jackson se erigen como fervorosos inquisidores cuya premisa no es otra que evitar que los Hombres jueguen a ser Dios (textual), en un mensaje no carente de moralina barata, pero que por suerte queda apenas como una mera anécdota ante el contínuo más difícil imposible que constituye el grueso de la película.

Y no es que un servidor no fuera predispuesto a dicha fórmula, pero lo cierto es que ni tan siquiera como película de acción/aventuras/ciencia-ficción, Jumper convence en lo más mínimo. De hecho, en los momentos en que Doug Liman pretende aportar de cierto trasfondo a la historia, Jumper se convierte en un tedioso tópico que ralentiza una historia que ya de por sí tiene muy poco que aportar, en una trama de cariz adolescente en la que el protagonista deberá salvar a la chica de turno.

Podría seguir con la enumeración de clichés, pero supongo que ya os podéis hacer a una idea de lo que Jumper os depara, si bien uno debe reconocer que, en ciertos momentos, la acción a golpe de CGI está muy bien lograda, aunque las limitaciones visuales que suponen los saltos en el tiempo hacen que dichos efectos pierdan la gracia a la media hora de metraje.

Bastante aburrida, a decir verdad.
publicado por Oscar Martínez el 12 febrero, 2008

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