Pasa de comedia a drama con sutilidad, transformando una comedia de ‘pillos’ en una obsesiva realidad imaginada por su protagonista.

★★★☆☆ Buena

Dirigida por Lasse Hallström y protagonizada por Richard Gere, Alfred Molina, Marcia Gay Harden, Hope Davis, Julie Delpy, Stanley Tucci, Eli Wallach y David Aaron Baker, La gran estafa (The hoax) fue presentada en el pasado Festival de San Sebastián y estrenada a finales de septiembre en nuestro país.

Basada en una historia real y ambientada en la década de los setenta, la película cuenta cómo el escritor Clifford Irving engañó a una importante y poderosa editorial, a cuyos dirigentes les hizo creer que tenía permiso del mismísimo Howard Hugues para publicar su autobiografía. Lo que comienza siendo la única salida para un escritor al que apenas le quedan diez centavos en el bolsillo, se acaba convirtiendo en un escándalo que salpica incluso a la Casa Blanca…

Concebida como una comedia que poco a poco va tornándose en drama, La gran estafa resulta una película bastante entretenida, fundamentalmente gracias a la labor de un Richard Gere al que se le ve bastante más voluntarioso de lo habitual, y un Alfred Molina que, a pesar de resultar en ocasiones algo sobreactuado, se convierte en la pareja de baile ideal del actor de Pennsylvania.

Como decía, La gran estafa se inicia como una comedia al uso, en la que una pequeña mentira se va agrandando con otras hasta convertirse en uno de los mayores engaños del mundo editorial del siglo XX. Ambientada en los años setenta, la película contiene gran cantidad de imágenes de archivo intercaladas en su mayor parte a modo de noticiarios de la época, con la intención de situar al espectador en la era Nixon inmediatamente anterior al escándalo Watergate, la guerra del Vietnam y el movimiento hippie.

Pero, poco a poco, la gran imaginativa de Clifford Irving, la cual le permite construir una realidad ficcional a base de fragmentos de su propia memoria, comienza a tomar una medida desproporcionada, hasta convertirse en una auténtica realidad para el propio escritor, el cual comienza a tener visiones y desvaríos, en un tramo final bastante bien enfocado y con un Richard Gere solvente, pero que, por contra, recuerda en demasía a la locura que el personaje de Russell Crowe sufre en Una mente maravillosa.

La gran estafa, pues, ameniza sus casi dos horas de duración con una buena dosis de humor e incluso algo de thriller, además de contener un doble móvil dramático, el de la propia mentira de Clifford Irving, y sus relaciones sentimentales.

En definitiva, una película entretenida y una apuesta interesante.
publicado por Oscar Martínez el 11 febrero, 2008

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