Visconti se distancia del realismo para adentrarse en el simbolismo religioso. Esto le da al filme una categoría de obra maestra.

★★★★★ Excelente

Rocco y sus hermanos

Con "Rocco y sus Hermanos" Luchino Visconti volvía a las raíces del movimiento cinematográfico que prácticamente inventó con "Ossessione" (1942) -una, muy lograda, versión de “El cartero siempre llama dos veces”-. Era inevitable que el Neorrealismo y uno de sus valedores principales abordaran el tema del éxodo rural hacia las grandes capitales. En los años cincuenta, la industrialización de las ciudades del norte (en este caso Milán) fue captando a familias enteras de pueblos del sur de Italia. Visconti consigue narrar las dificultades de una de esas familias para adaptarse a la nueva vida y buscar una prosperidad que nunca llega. Casi diez años antes, José Antonio Nieves Conde, ofrecía su personal visión del tema con la excelente "Surcos" (1951). El director español tuvo que sortear la censura franquista que intentaba suavizar su dura mirada sobre la posguerra. A Visconti le sucedió algo parecido. Desde el estreno de "Rocco…", en la Mostra de Venecia, la cinta sufrió todo tipo de prohibiciones y cortes. En este caso la polémica tenía su origen, más que en la trama en sí, en la crudeza de algunas secuencias. Y es que la película italiana era mucho más compleja que la española. Veamos por qué:

La cinta se estructura en cinco capítulos (cada uno con el nombre de los cinco hermanos Parondi), sin embargo el eje central es un triángulo amoroso entre Rocco (Alain Delon), que se enamora de Nadia (Annie Girardot), una prostituta que había sido rechazada anteriormente por Simone (Renato Salvatori). Los celos de Simone son la causa de una tragedia que se ve venir.

"Rocco y sus hermanos" es una obra profundamente literaria. Visconti y sus guionistas se inspiran en obras como “El Idiota” o “José y sus hermanos” para darle mayor entidad a la película. El tratamiento de los personajes principales es perfecto. Luchino Visconti consigue que el espectador rechace a Simone por su intolerancia, pero también se aparte de su hermano Rocco debido a una bondad tan extrema como peligrosa. La forma en que Visconti resuelve el drama da una vuelta de tuerca al Neorrealismo: un montaje paralelo en el que nos presenta, por un lado, a Rocco boxeando y, por otro, a Simone enfrentado a Nadia. La secuencia recuerda mucho al cine que vendrá de la mano de Pasolini. Y es que Visconti se distancia del realismo para adentrarse en el simbolismo religioso. Esto le da al filme una categoría de obra maestra.

En resumen, la cinta de Visconti es un largometraje con muchos matices, pero con el trasfondo de la emigración que propicia toda la trama. Tanto Simone como Rocco son engullidos por la gran ciudad. Visconti resume la historia con una reflexión final cuando el director habla por boca de Ciro, otro de los hermanos: éste le dice al pequeño de la saga que el sueño del que emigra no es triunfar, es poder volver algún día, él o sus descendientes, a su lugar de origen.

publicado por Ethan el 11 febrero, 2008

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