No solo la mala elección es palpable en la protagonista, ese guión desconcertante que no sale de la enésima revisión de niña maléfica tipo Damien es una gran traba. La indefinición la lleva desde el terror pasando por el Thriller, denuncia social para terminar pareciéndose en su puesta de escena en un telefilme de sobremesa.
Case 39 es un refrito de múltiples referencias cinéfilas mil veces vistas rodada de forma casi automática. Los planos, Banda sonora, Fotografía, Montaje es un cúmulo de despropósitos que denotan falta de imaginación y sorpresa dentro de un academismo exasperante que no aporta ni garra ni enjundia a lo relatado.
Superficialidad absoluta que intenta enmascararse en multitud de apuntes, crítica social a los malos tratos y al funcionamiento de las instituciones en estos casos pasando por la intriga, nada encaja tirando por el camino de sustos, carreras, gritos dentro de la mediocridad imperante apuntada en el género de horror.
El final es eso, un compendio de escenas de acción, mucha histeria con ciertos efectos especiales realmente terribles. Entonces la música taladra nuestros oídos intentando aportar unos golpes de efecto que animen una función que nunca debió llevarse a cabo.
Un estropicio que cuenta con un cameo de Bradley Cooper, el protagonista de Resacon en las Vegas en una escena con cierta gracia. Realmente parece un capitulo de Entre Fantasmas o Medium, minutos inflados en la auténtica nada.
